Perú, hacia el trono de los dioses 11


Por Juan Recio. 3.500 Km en solitario por el norte de Bolivia y sur de Perú. Sobreviviendo con niebla a la carretera de la muerte, disfrutando de la brisa del sol por la costa del Pacífico, rodando cerca del cielo por el Cañón de Colca y sufriendo como nunca en plena tormenta de nieve de camino a Cuzco.

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Llegó a La Paz (Bolivia) y aterrizo en el aeropuerto de El Alto a 4100 metros de altitud, muy cansado tras un largo vuelo de 18 horas con escala previa en Lima (Perú). Nada más llegar lo primero que hago es ir a ver a Roberto Guerrero de Motorcyle Tour Bolivia y comprobar que la moto está perfecta (neumáticos, kit de transmisión, suspensiones) y ahora únicamente falta acoplar las alforjas y el top case para mañana a primera hora salir muy temprano destino a la carretera de la muerte con el objetivo al final del día de llegar a las orillas del Lago Titicaca .

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Me tomo un mate de coca que es lo mejor para aclimatarse a la altura pero no consigo dormir muy bien esa primera noche quizá por el cambio horario… pero bueno, a las 6 de la mañana estoy en pie y tras la perfectas indicaciones de Roberto para salir de La Paz y tomar la carretera correcta me encuentro disfrutando de la moto con soberbias panorámicas y con la típica fauna autóctona. Pero un poquito más adelante comienza una fuerte lluvia y una espesa niebla que hace que no vea prácticamente nada por momentos y paso momentos realmente complicados.

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Gracias a los dioses, al llegar a la carretera de la muerte hubo ratos despejados y pude contemplar todo el espectáculo de esta carretera apta únicamente para almas inquietas con cierta vocación suicida. ¿Qué se siente al estar allí?… una satisfacción personal enorme de poder recorrer una de las carreteras más peligrosas del mundo y que en el 2008 no tuve tiempo de poder recorrerla. Y también piensas quien fue “el autor” de hacer este recorrido tragicómico donde van fanáticos de todo el mundo en moto y bicicleta. Ya que voy, la quiero hacer como se debe hacer. De bajada, unos 3000 metros de desnivel en menos de dos horas, circulando por la izquierda y con el precipicio siempre al lado de tu estribo izquierdo para tener aún más esa sensación de estar cerca del abismo. En medio del descenso veo como unos japoneses kamikazes en bicicleta me adelantan sin escrúpulos. Rápidamente el orgullo de Quijote español, sale e irrremediablemente enrosco el puño derecho y dejo a España en el lugar que se merece aunque luego lo pienso bien y me arrepiento porque de lo que se trata es de recorrerla sin prisas . Y así entre cascadas, nieblas y desprendimiento de piedras sobrevivo a la carretera de la muerte y llamó a casa para contarlo. Luego de nuevo por asfalto y con el diluvio universal, vuelvo a La Paz para tomar la carretera correcta que me llevará al Lago Titicaca. Y ya de noche encuentro un precioso hotel, uno de los dos hoteles del viaje (los demás días dormí en hostales y en casa de particulares) y negocio el precio (al final 150 bolivianos unos 15 euros) para disfrutar de un precioso atardecer y amanecer en el Lago navegable más alto del mundo….

Saliendo de la carretera de la muerte
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La noche cae a orillas de Lago navegable más alto del mundo
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Es hora de irse a dormir y soñar que no fue un sueño
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Amanezco a orillas de Titicaca y tras un buen desayuno con unas excepcionales panorámicas del Lago. Me dirijo con mucho frío y nieve de camino a Copacabana

Sin duda fue una gran suerte encontrar este hotel al anochecer
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Vistas desde el comedor
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Excepcional panorámica del Lago Titicaca de camino a la frontera peruana por Yunguyo
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Tengo una imagen grabada dede hace muchos años de un viajero cruzando el Lago con su moto en una barcaza. De ahí que decida cruzar por Yunguyo y coger la barcaza en Tiquina para dar ese toque de sabor a viajes de antaño

Y sin duda las siguientes imágenes en la barcaza tienen un encanto especial…¿Verdad?

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¡Como lo estaba gozando!.
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En estos viajes se pasa de la euforía al sufrimiento en numerosas ocasiones al día. Y ahora toca más frío, lluvia y nieve.

La que se avecina ahí delante
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La llegada a Copacabana desde las alturas…¡espectacular! con recuerdos de viejos caminos Prehispánicos.
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En Copacabana me encontré con multitud de coches adornados a la salida de la iglesia que acababan de ser bendecidos…aproveché para poner un adorno que se había caido al suelo en el top case de Copacati….”nada como seguir las buenas costumbres para que todo salga bien”

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Y ahora me encuentro en plena frontera. Presento mi pasaporte y poder notarial en la frontera de Bolivia para salir del pais con sus correspondientes fotocopias y para adelante….¡ya falta menos para entrar a Perú!. Pero en la frontera de Perú los problemas vienen con la moto y en la aduana. El agente aduanero me dice lo siguiente…”Lo siento amigo, no ha leido el cartel que tiene ahí delante”-¿Qué cartel?-Le respondo- “El cartel donde pone que es imposible pasar con ningún vehículo que no sea en propiedad”. Le comento que tengo todo en regla, que vengo con un poder notarial y me responde…”Hace tiempo que no creo ni en lo notarios, ni en los médicos, ni en los curas”-

Yo tampoco amigo,-Le respondo. Por eso le pido que crea en mi. Vengo desde España para disfrutar de su maravilloso pais, y luego contarlo…(le doy una de las tarjetas que me hice para esta viaje de http://www.viajarenmoto.com) y parece ser que mis palabras calan en el corazón del agente y me dice que le entregue fotocopias del poder notarial, pasaporte etc y…”Bienvenido a Perú”. Sellando nuestra amistad con esta foto.

Un buen tipo el agente Quispe
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Y ahora a disfrutar de Perú
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En Perú voy disfrutando del paisaje bordeando el Lago Titicaca de camino a Puno (3830 metros de altitud) y observando escenas cotidianas del día a día de la vida peruana. Me paro para ponerme más abrigo debajo de todo el equipamiento gorotex que llevo y me doy cuenta que al lado tengo una anciana descalza. Sinceramente desde mi interior siento una gran verguenza por ser tan blando. Llegando a Puno, no tengo tiempo de parar en el bar que me comentó Jaime….he perdido mucho tiempo en la frontera y continuo viaje hacia Juliaca (3825)

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Puno desde las alturas

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En Juliaca, cansado del mal tiempo decido cambiar el itinerario y hacer mi viaje a la inversa (Subiendo por la costa y bajando por Cuzco). Exhausto y cansado de tanta agua, nieve y granizo llego al pueblo de Santa Lucía a más de 4.000 metros de altitud sin saber si encontraré alojamiento. Allí me paro en una tienda que venden un poco de todo y me dicen que enfrente hay un hostal pero que no suelen alojarse gringos. Una chica que se llama Nancy se apiada de mi comentando que tienen habitaciones de lo que será un futuro hostal en su casa pero que no tienen camas preparadas. Le digo que no me importa. Que lo importante es dormir bajo techo y rápido me lleva para su casa y junto a su padre me preparan una estupenda cama. Según están montando la cama veo por el ventanal que aparecen por el pueblo dos moteros alemanes calados hasta los huesos y ahora soy yo quien salgo en su ayuda, para comentarlos que pueden dormir bajo techo aunque sea en colchones. Porque viendo el tamaño de uno de ellos…¡no entraría en ninguna cama tamaño peruano!

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Nancy y su padre Felix montando la cama al primer huesped del futuro hostal
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Nancy y su hermana Alicia

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La familia al completo…¡Que buena gente y que bien me trataron!
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Con los moteros alemanes. De izquierda a derecha…el tercero, segundo y primer huesped del hostal
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En agradecimiento, decido invitar a Nancy y a su hermana a cenar a una cantina y comemos sopa de quinoa y pollo con arroz. Los tres cenamos por 9,75 soles unos 3 euros al cambio.

Cual auténtico gentleman inglés con el abrigo que me dejó la familia. Llegué con el frío metido en el cuerpo
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Y para rematar un día de película. Fuimos a un local a tomar un ponche calentito y ver como bailaban los jóvenes del pueblo. Me acordé de la película Diarios de motocicleta, cuando el Ché y su amigo Alberto Granado se exceden bailando y bebiendo en exceso y tienen que salir corriendo del pueblo. Pero en este caso, logro retirarme a tiempo…..(continuará)

No hay quien siga el ritmo a esa altitud

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Y siempre antes de dormir a escribir todo lo sucedido

Me despido de Nancy, su familia y de uno de los alemanes que estaba despierto y ahí dejo unas horas de mi vida realmente entrañables. Felix, el patriarca me dice que le he traido suerte a casa y me promete que el Hostal se llamará Juan Recio en honor a ese quijote español que fue el primer huesped. Asi que ya sabéis si vais a Santa Lucia, nada más entrar a mano izquierda encontraréis el hostal que lleva mi nombre…..¡ no está mal! a poca gente le ponen un hostal con su nombre en su primer día en Perú

La Suzuki de uno de los alemanes preparada para la aventura. 4 meses llevaban viajando

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De Izquierda a derecha, Alicia, El poeta, Felix, Nancy, la pequeña Quenoa y Copacati

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Voy disfrutando del recorrido a pesar del mucho frío que estoy pasando atravesando Laguna Lagunillas y el Crucero Alto a más de 4.500 metros de altitud. Paro para hacer unas fotos y para hablar con un hombre que está mascando hojas de coca. Olvidé que no había desayunado y compro algunas hojas también para la comida.

En la foto todo pierde algo de encanto pero era espectacular la panorámica

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En este viaje no me dolió nada la hernia cervical…

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Me sentí el Rey de los Andes

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Frenazo, que aquí hay una foto de escándalo
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Continuo disfrutando de una carretera perfectamente asfaltada y tatareando el Condor Pasa que popularizó Simon & Garfunkel hasta llegar a Chivay. Allí comienza el ripio del Cañón de Colca siendo complicada la conducción hasta el Mirador del Condor. Me quedan muchísimos kilómetros para terminar el viaje, quiero conservar la mecánica y voy a un ritmo realmente relajado.

Paisajes de ensueño

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Record de altitud del viaje…4910 metros
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La efusividad que proporcionan esas maravillosas hojas

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Asomaté al balcón y veras…
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Voy pasando por pueblos preciosos dentro del Cañón. Todos tienen un arco de bienvenida y debes desviarte un poco de la carretera para disfrutar del encanto de su plazas e iglesias coloniales.

La preciosa iglesia de Maca..creo que era este pueblo
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No soy el único que tiene pájaros en la cabeza. Fijaros en el águila que lleva esa mujer.
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La imagen más tierna del viaje
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No me canso de hacer fotos y voy en busca de uno de los platos fuertes del día…El Mirador del Condor. Llevo muchísimas horas sin cruzarme con ningún vehículo y me siento realmente privilegiado de estar cumpliendo un sueño. Me acuerdo nuevamente de mi mujer Raquel, de mis hijos (Juan y Eduardo) y de todos los amigos que me están apoyando desde España con sus mensajes (se agradecen como agua de mayo). Además tengo la suerte de llegar al Mirador y ver a dos cóndores volar muy alto y de repente ascender aun más con las corrientes de aire caliente del cañón y desaparecer…¡una experiencia única y sin poder contárselo a nadie!

Tengo que atravesar esa enorme roca
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Respiro hondo y para adelante…¡no se veía nada hay dentro!
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Ya estoy en el Mirador del Condor

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Asomándome a uno de los cañones más profundos de la tierra

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Una bonita imagen del ganadero a caballo

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Y llego a Cabanaconde, un bonito pueblo de calles embarradas donde los niños juegan a la cánicas. Y los perros, gallinas y vacas comparten calles en perfecta armonía…

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Entro en su iglesia y doy gracias a Dios por otro día inolvidable….(continuará)

Vamos a por otro día memorable:

La vida en los pueblos de Perú comienza muy temprano. Sobre las 5:00 de la mañana ya está todo el mundo deambulando de un lado para otro en Cabanaconde. Asi que me levanto muy temprano y a las 6:00 de la mañana ya estoy montando a Copacati dispuestos los dos a recorrer todo lo que nos queda del Cañón del Colca.

“Juan, no te importa hacerme una foto aquí”…”¡claro que no princesa!”-la respondo-

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“Aquí tengo mejor perfil”-dice-…”¡cosas de mujeres” -pienso para mi- pero dependo de ella y no me queda más remedio que hacer otra foto a la diosa
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“Ahora te subes a ese cerro y me haces otra…¿Vale?”-dice-…¡ya empieza la jodida convivencia!-pienso-Image

Y llega un momento que al ver esta señal. Freno y la digo…”Alto guapa,….¡para el carro!. Si crees que vas a salir en todas las fotos lo llevas claro. Ahora “un poquito de por favor” que quiero salir en alguna”
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“Una más Juan…”-insiste-y por no discutir la hago otra
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“Pero no te das cuenta, -la comento-que estamos atravesando unos paisajes de ensueño y tu no debes ser la única protagonista”…” tienes razón,perdona”- me responde-.

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Y aquí estoy pensando donde estoy metido en medio de la nada
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Y para celebrar algo, en todas esas horas de soledad. Levanto los brazos al llegar a Lluta que no tengo ni idea de donde está ni en que parte del cañón estoy.

“¿Te parece una los dos juntos para que no crean que estamos enfadados?”-me pregunta- “¡venga Juan!, pon ese pose tuyo absurdo de hombre Marlboro” -exclama con cierto, cachondeo por su parte-…¡como me las tira la jodida Copacati! -sabe que me tiene ganado el corazón-
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La verdad es que el paisaje ha cambiado y hemos dejado atrás la vegetación para entrar en un auténtico desierto, muy similar a la Baja California

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Me paro a beber el poco agua que me queda (aunque de gasolina voy muy bien) y al verla allí tan bonita…me vuelvo a enamorar de ella y la hago otra foto
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No quiero pensar que pasaría si Copacati decide divorciarse de mi en este punto del cañón
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Arena & Sol y continúo disfrutando del paisaje y la soledad
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Ya falta poco para dejar atrás la soledad, asi que mucho tacto al atravesar la arena blanda
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Apretamos los dos los dientes y…”lo hemos conseguido”
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Han pasado 5 horas en el transcurso de estas fotos. La pista que va desde Cabanaconde a Tambillo es una pista muy dura de ripio que puede provocar serías averías a la moto si decides ir más rápido de lo debido. Lo bueno es que uno se olvida de la conducción para disfrutar de unos paisajes realmente increibles y de una sensación de soledad absoluta. En esas 5 horas hemos recorridos unos 150 kilómetros donde no me cruzo con ningún vehículo de motor y únicamente con un par de campesinos y algunos lugareños al pasar Huambo y Huacan. Pero todavía nos quedan más de 6 horas de conducción y disfrute para dar por concluida una jornada de 11 horas de auténtica libertad hasta llegar a la Costa del Pacífico….(continuará)

Ese día tras salir del Cañón del Colca continúo disfrutando de unos paisajes realmente increibles e inmensos. Uno se siente muy pequeño cuando está ahí y ahora cuando lo ves desde casa la sensación es aún más increible de pensar donde estuve con la moto, únicamente ella y yo.

Un paraje realmente increible
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Para los que dudan de que no hay vida en Marte
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Y como buen Quijote me acuerdo de mi querida Castilla la Mancha
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Han pasado ya más de dos horas desde que dejé el Cañón y comienza a sobrarme ropa de abrigo. Estoy a punto de divisar el Océano Pacífico….percibo el olor del salitre y creo que nunca he disfrutado tanto de unos paisajes de ensueño y de la agradable sensación de la brisa en el rostro con el Océano Pacífico a la izquierda y un desierto inmenso a la derecha. Y en medio de esa cinta asfáltica una moto y un soñador. Por un momento tengo un deseo prácticamente irresistible de quitarme el casco y sentir aun más la sensación de libertad pero al final me conformo con quitarme las gafas Off Road y sentir como las mejillas van tostándose con el paso de los kilómetros

De allí lejos venimos…
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Copacati pasa de ser, reina de los lagos a La Reina del Pacífico
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Y yo también quiero salir en esta foto
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Ahora vamos de camino a Ático y en ese pueblo llevo un encargo muy especial. Dos horas antes de partir de casa para coger el avión, reviso el correo y tengo un correo muy emotivo del Gran Bernardino Rosendo. El viajero en moto español más grande de todos los tiempos. Alguien al que he leido desde la adolescencia, que siempre he admirado y con el que he pasado horas gozando con la lectura de sus viajes por el mundo. Me dice que cuando llegue a Ático si tengo tiempo pare en un bar que se encuentra a la salida del pueblo y que les de muchos recuerdos de su parte a una familia de pescadores que conoció cuando estuvo allí en 1989 en su Transamérica. Ni que decir tiene que lo anoto en el mapa todas las indicaciones y mi corazón palpita con mucha fuerza según voy llegando a ese bar.

La tarde va cayendo..

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Y llego al pueblo que me comentó Bernardino
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Aquí está el bar pero…el tiempo inexorable se llevo el bar y la familia. Ahora está semiabandonado
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Me hubiera encantado conocerlos pero no tengo más remedio que continuar

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Otra vez paisajes de fábula

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Las fotos como siempre no hacen justicia a lo que ven tus ojos
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¿Quien necesita más para dormir?
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Y entre rectas infinitas y eterna soledad llego a Chala un pequeño pueblo pesquero algo destartalado pero que me permite dormir en un hostal próximo al mar donde por la noche puedo sentir como las olas del mar aumentan su volumen influenciadas por la irresistible atracción lunar…(continuará)

Prácticamente todas las mañanas a las 5:00 estoy despierto. Conecto el teléfono, reviso los mensajes de familiares,amigos y les doy el parte del día anterior…”Estoy bien, ayer disfruté por la costa hoy continúo hacia el norte, os quiero mucho”

Y de esta forma sobre las 6:00 de la mañana, casi siempre sin desayunar comienza mi “jornada laboral” y estoy en ruta. Posteriormente sobre las 9:00 o las 10:00 desayuno y casi siempre me sirve de comida y merienda hasta llegar un momento al atardecer que decido parar, descansar y cenar. En ocasiones son las 12:00 o las 13:00 y no he parado a desayunar..¡ pero bueno! un poquito de agua y algunas bocanadas de libertad me permiten llevarlo sin problemas

Con estos paisajes no entra mucha hambre
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La familia y los buenos amigos siempre estuvieron presentes en mi cabeza y corazón
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Y a un ritmo tranquilo de 90 /100 Km/h y con la mente despejada llego a Nazca
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Hoy tengo suerte y encuentro un buen sitio para desayunar. Una amable mujer me pregunta que quiero desayunar y la respondo que lo que ella quiera…”¿Pollo con arroz y una manzanilla?”-me pregunta- “Me parece perfecto”-la respondo-. Y mientras prepara el plato marcho en busca de grasa para la cadena,ya que me dejé el bote olvidado en un hostal. Al final encuentro un bote de grasa consistente y de paso compro también una brocha. Tengo muy malos recuerdos de cuando se me rompió la cadena en el viaje a la Patagonia (2006) y no quiero que vuelva a pasar. Mientras desayuno, la mujer me comenta que la gustaría venir a España y encontrar trabajo, ya que en Perú se gana muy poco dinero. La comento que ahora en España el tema laboral está muy mal pero ella insiste en que quiere venir. Comprendo su situación y la verdad es que con poco que ganen aquí, allí pueden mantener perfectamente a una familia y les sobra dinero. Me despido de la señora y la dejo una de mis tarjetas quijotescas por si algún día viene a España y necesita ayuda.

La amable señora de Nazca que me preparó un suculento desayuno

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Con el estómago lleno voy en busca de las famosas Líneas de Nazca que se encuentran en pleno desierto a unos 20 Km al norte de Nazca siendo la mejor manera de apreciarlas a “vista de condor” sobrevolándolas en una avioneta. No tengo ganas de que me toque un piloto acróbata y salga el pollo por donde entró y decido dejar el vuelo para mejor ocasión. Además conozco ya el tiempo a la perfección y aunque ahora me encuentre en el paraíso no tengo más remedio que salir de él y subir nuevamente a las alturas de camino a Cuzco y allí me espera con seguridad más frío, lluvia , granizo y nieve a partir de mediodía.

Posando para el recuerdo

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Y de esta forma decido tomar una carretera que me llevará hasta Cuzco que se encuentra exactamente a 639 Km. ¡Pero ojo! son 639 Km de curvas cada 100 metros…”ahora una de izquierdas,ahora una de derechas y ahora un giro 180º y cuando te quieres dar cuenta has subido en muy poco tiempo desde el nivel del mar hasta los 4.400 metros.

La famosa carretera de curvas infinitas
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Un espectáculo de carretera, con un perfecto asfalto que hace que disfrute de la conducción con Copacati como si fuera el mismísimo “Valentino Rossi de los Andes” . Frenar, tumbar y acelerar… “un bailar pegados de Sergio Dalma” que nos sale a los dos a la perfección. En ocasiones estoy convencido que tengo más equilibrio en la moto que andando.”¡no me caigo ni queriendo pienso!” (A esas alturas se piensa muy poco por la falta de oxígeno ).De todas formas, llevamos muchas horas juntos los dos y ya somos “una misma cosa”.

Curvas y perfecto asfalto hasta Puquio
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Una parada en boxes, viene muy bien para admirar el paddock
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Disfrutando nuevamente del silencio
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Como os dije anteriormente, he salido del paraiso costero y comienza el frío. En este bar unos camionero peruanos me preguntan… “¿Vas para el Cusco Gringo?”. “Sí, voy para allá pero yo no soy un Gringo soy español”-respondo- sabiendo de sobra que todos los extranjeros allí se les llama gringos. “Pues preparaté amigo, está nevando un poquito más adelante” -me comentan-.

Y aquí me enfundo el chubasquero, sotoguantes y todo lo que tengo preparado para el frío. Todo menos el sotocasco porque con la altitud si me lo pongo me entra un agobio insoportable al no poder respirar
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Preparándome para el momento más crítico del viaje
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Allí al fondo comienza mi calvario
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En la foto superior, guardo la cámara en el top case porque con la humedad de ahora y el polvo de los días del desierto, está comenzando a fallar. Y cuando me dirijo hacía allí al fondo, me veo envuelto en una tormenta acojonante de nieve a unos 4390 metros de altitud. Al principio el granizo me está rompiendo literalmente la nariz y la cara al no llevar un casco integral. Y posteriormente la carretera está comenzandose a llenar de nieve. Hace mucho frío y “la moto ratea” como queríendose parar cada vez que dejo de acelerar para bajar o subir una marcha. Cada cambio de marcha, debo acelerar en vacío o de lo contrario el motor quiere pararse y para rematar la situación hace tiempo que no siento los dedos de las manos y de los pies, estoy notando el frío en los huesos a pesar del buen equipamiento Goretex que llevo. Los minutos no pasan y no tengo sitio para parar y resguardarme de la tormenta. El pueblo más cercano que veo en el mapa es Negromayo y calculo que está a unos 70 km de distancia y eso en estos parajes es más de una hora de camino realmente insoportable.

Tras la tempestad viene la calma
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Comienza el descenso, aumenta la temperatura
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El Libertador Simón Bolivar

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Finalmente llego a dormir a Chalhuanca, un bonito pueblo en cuya plaza principal emerge la figura a caballo de Simon Bolivar personaje que contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Busco un hostal, me miro al espejo y tengo la cara como un poema tras mi lucha contra las inclemencias metereológicas (me ducho con agua muy caliente y voy a la plaza a tomarme un zumo realmente especial con un montón de frutas y huevo batido. Allí un hombre que para colmo se apellida Cortés se me pone hablar (lógicamente mal) de la conquista de los españoles. “El pasado está ahí y lo mejor es respetarlo” -le comento- “Le invito a un café”-digo- Y ahora se me pone hablar de Franco…(continuará).,:

Hoy el día comienza muy bien, voy disfrutando del camino, del placer de la ruta y parando de vez en cuando para hacer fotos. Hasta que a unos 100 Km de Cuzco la cámara dice basta y no consigo hacer ninguna foto. Voy pensando que un viaje sin fotos es como un jardín sin flores y me entra una frustración enorme de no poder captar ciertas instántaneas realmente preciosas de camino a Cuzco. “No te preocupes Juan-pienso para mi- en Cuzco podrás comprar una”. Y con esa preocupación paro en una gasolinera y se acerca un individuo diciéndome que es muy aficionado a las motos. Hablamos de motos, de viajes y le comento el problema, aconsejándome ir al Centro Comercial el Molino (en Cuzco) donde tienen buenas cámaras a buen precio. Le agradezco enormente su ayuda y para allá me dirijo.

Todavía no sabía la cruz que se me avecinaba con la cámara de fotos
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El ganado siempre tiene preferencia
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Nada más llegar a Cuzco, hablo con un taxita y le comento que necesito ir urgentemente al Centro Comercial El Molino para comprar una cámara de fotos. Le comento que le seguiré con la moto y con un tráfico por momentos caótico llegamos al Centro Comercial donde encontramos tras muchas vueltas una buena cámara por 315 soles (unos 90 euros). Y ya con el tema de la cámara solucionado vuelvo a disfrutar de toda la magia de esta bella ciudad bautizada por los Incas como el ombligo del mundo

Y aquí está el amigo Hernando que se portó de maravilla conmigo
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La gente se acerca, hablamos y captamos el momento…¡A mí la legión!
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Por unos momentos me creo que estoy en Trujillo y Cáceres (cerca de mi querido pueblo Navalcán). Sin duda, Pizarro creó una réplica casi perfecta de esas ciudades y por instantes pienso que debajo de algún soportal estará el popular restaurante “Casa La Troya” y que me atenderá su propietaria ya tristemente fallecidada Doña Concha Álvarez, que trabajó allí durante más de 59 años.

Hay que reconocer que en nuestra conquista dejamos también un buen legado cultural

La bandera Inca presidiendo la Plaza de Armas
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En ocasiones creo que estoy también en mi admirado Toledo
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En principio y siguiendo las recomendaciones del taxista tenía pensado dormir en un bonito hostal en la parte alta de la ciudad. El hostal está lleno de trotamundos, el ambiente es francamente bueno pero el problema es que si me quedo tengo que ir mañana hasta Machu Picchu en una excursión organizada. Otra opción es salir de madrugada y de noche con la moto dirección Ollantaytambo para coger uno de los primeros trenes que te llevan hasta Aguas Calientes. Pero eso no me atrae nada. Asi que decido finalmente ir con la moto esa misma tarde hasta Ollantaytambo (a unos 45 kilómetros de Machu Picchu) Y allí buscar alojamiento para dormir

Esta cuesta empedrada te lleva hasta el hostal
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El hostal Apu Wasi y un suizo que llevaba meses por allí
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De esta forma, me dirijo con la moto nuevamente a la Plaza de Armas y ahí no tengo más remedio que hacerme el despistado y preguntar a esta guapa policía nacional como se va a Ollanta. “Si lo desea, puede seguirme y le indico como salir de la ciudad”- dice- y tras su moto voy como el mismísimo Don Quijote a rebufo de su Dulcinea. La dejo otra tarjetita y la agradezco enormente su amabilidad.

En ocasiones es bueno perderse
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Y una vez en ruta, comienza nuevamente el espectáculo
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El paisaje va cambiando y soy consciente que me estoy aproximando al lugar mágico por excelencia en Perú. Las vistas desde la carretera son excepcionales y las montañas del fondo me indican que allí está la Montaña Sagrada.

Bonita panorámica de camino a Ollantaytambo
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Un parada para comprar regalos a la familia
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Disfrutando del valle sagrado
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Y de esta forma llego al bonito pueblo de Ollanta, donde en 1536 Hernando Pizarro (hermanastro de Francisco Pizarro) sufrió una importante derrota y tuvo que retroceder tras la lluvía de flechas, lanzas y rocas que recibió a la entrada al pueblo. Únicamente 474 años después recibo una invitación para dormir en un hostal a buen precio. Está claro que el tiempo lo cura todo y hacia ese hostal me dirijo con Copacati.

Machu Picchu Express
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Estos muros vieron la agonía del hermanastro de Pizarro
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El pueblo es realmente bonito
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Cuando llego al hostal me encuentro que está regentado por Luz Marina que tiene un hijo (Harry) y por su primas Yolanda y Jennifer. Les hablo de mi viaje y ellos me comentan que ahora que comienza la temporada baja, el pueblo es muy aburrido y que realmente están cansadas de estar siempre en el mismo sitio. Harry se queda hipnotizado con la moto y no tengo más remedio que subirle. Me dicen que tiene dos años pero la cruda realidad es que pesa y mide prácticamente la mitad que mi hijo Eduardo que no llega a los dos años. Están a punto de cenar unas sopas de fideos y les propongo que por el precio que me cobran por un menú en algún restaurante del pueblo hagamos una buena compra y cenemos todos juntos. La idea les parece perfecta y compramos pollo, arroz, huevos y patatas. Nos damos todos un pequeño homenaje e incluso bajan la televisión a la cocina para celebrar aun más el evento

El pequeño Harry con Copacati
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Yolanda y Luz Marina viendo la novela
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Jennifer preparando la cena
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Harry y “el poeta” preparados para saborear el plato
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Y aquí todos en familia…una foto para el recuerdo

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Y lógicamente los pollos también quieren sus migajas
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Y de esta forma transcurrió un día donde al final todo salió bien y donde la gente me demostró que la amabilidad es la belleza de la virtud…(continuará)

“Señor Juan. señor Juan…¡despierte va a perder el tren!”-son la voces de Yolanda desde la planta alta del hostal- Fastidia bastante que la gente joven te vea mayor y te llame de usted pero los 39 años que uno tiene para los que tienen 20 son muchos años. Y las 4:30 voy camino de la estación de tren para coger el tren que saldrán puntual a las 5:30. En realidad son 20 minutos caminando pero por no oir más voces decido irme del hostal con mucho tiempo de antelación.

Aquí estoy camino de la estación con noche cerrada por unas calles empedradas y agua corriendo por las aceras de las calles como si fuera algún pueblo con encanto de La Vera (Extremadura)
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Al llegar allí pronto me pongo a dialogar con un grupo de chilenas (madre,hija y amiga) y hablamos de viajes, Madrid, Torres del Paine, Toledo, La Carretera Austral pero no de la M-40
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Y para no peder las buenas costumbres desayuno mi mate de coca
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El trayecto en tren hasta Aguas Calientes desde “Ollanta” es de unos 42 kilómetros en 1:30 minutos pero en absoluto se hace largo. Porque va atravesando paisajes realmente hermosos y vas con la sensación de que vas a llegar a un lugar realmente mágico donde los conquistadores españoles jamás llegaron.

Esas montañas del fondo lo dicen todo
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Efectivamente, Machu Picchu no se menciona en ninguna crónica de los conquistadores españoles. Y realmente fue una ciudad olvidada hasta principios del S.XX. Cuando Hiram Bingham llegó hasta allí guiado por unos lugareños en 1911 creyendo que había llegado a la ciudad perdida de Vilcabamba, última fortaleza de los incas.

Un bonito puente en Aguas Calientes
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Una vez allí y para subir hasta Machu Picchu las opciones son caminado más de una hora por un sendero empedrado o en autobús. Compro únicamente billete de ida de autobús porque conozco el tiempo y estoy seguro que lloverá a media mañana. Sería una lástima subir hasta allí y encontrar todo nublado y no ver la ciudad perdida. Para los curiosos de las cifras, decir que llegar hasta Machu Picchu es bastante caro. La opción más barata (quitando la de ir hasta Santa Teresa y luego caminar más de 8 horas ida y vuelta hasta Machu Picchu) es la mía. Coger el tren en Ollantaytambo (80 dólares) y luego la entrada que son 50 dólares. Por lo tanto estamos hablando de 130 dólares que allí es muchísimo dinero.

Pero esta foto soñada desde la infancia no tiene precio
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¡Madre mía! un espectáculo para tus ojos…¡el cielo puede esperar!
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Y en este mirador estuve no recuerdo el tiempo…
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En plena meditación con la famosa camiseta cuyo lema es….”Yo sobreviví a la Carretera de la Muerte Boliviana”
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Si alguno de vosotros va y tiene un deseo irresistible de dormir en el propio Machu Picchu. Aquí tenéis el Machu Picchu Sanctuary Lodge. El único alojamiento cuyos precios son, según dicen un auténtico robo…prefiero volver a mi hostal de Ollantaytambo por 20 soles la habitación (unos 6 euros).

Machu Picchu Sanctuary Lodge
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Hace un rato que comenzó a llover a cántaros y decido bajar hasta el pueblo caminando por el sendero empedrado. Según voy bajando me encuentro con personas de diferentes nacionalidades. Una especie de peregrinación a la Torre de Babel. En plena bajada me encuentro con un español eufórico que va haciendo el paseillo como el mismísimo José Tomás…”Ánimo paisano, ya no te queda nada”-le comento- “Allá voy”-me responde-. Unos 15 minutos más tarde me encuentro con una chica estadounidense con aspecto atlético y aquí soy yo quien la pregunta…”¿Cuanto llevas”-la pregunto- “50 minutos”- me responde- Por lo tanto hago mis cuentas y creo que me quedará más de una hora y eso que voy de bajada. Y por último me encuentro con un sudamericano que va descalzo y allí los dos únicamente nos decimos hola y adiós…¡lo que le espera al pobre! mejor no decirle que le queda más de una hora de subida.

Aquí comienza la bajada de la Torre de Babel

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Llevo 20 minutos y estoy realmente empapado

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Esperando una sopita de tomate y arroz con pollo para entrar en calor
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Como buen lagarto me pongo al sol y espero el tren de regreso en la estación
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En el tren de regreso se ponen justo enfrente una pareja de recien casados. Ella parece sacada de una telenovela venezolana…(pelo liso castaño, labios carnosos, dientes perfectamente blanqueados y unos ojos de impresión). Él no me resulta nada atractivo pero ambos van envueltos en Ralph Lauren, Rolex, Dolce Gabanna, Ray Ban y ella lleva además un bolso realmente glamuroso de donde saca pintalabios y demás parafernalia femenina. Él se hace el dormido y yo prefiero no dormir. Al llegar a la estación los está esperando un chofer particular que los llevará hasta un buen hotel en Cuzco. Esta vez no me atreví a sacar la tarjeta de Quijote Viajero pero creerme que no estaba seguro de que él estuviera dormido tras esas gafas oscuras…

Y cuando llego a mis Hostal. Allí se encuentra nuevamente Luz Marina, Harry. Yolanda, Jennifer y sorpresa…más de 20 adolescentes (chicos y chicas) de un colegio peruano que mañana tienen pensado subir hasta Machu Picchu. Dada la energía y desenfado que demuestran decido hablar con una de las profesoras y comentarla que por favor no se suban a la moto. Dependo de ella y dentro de dos días debo llegar a La Paz para coger mi vuelo de regreso a España. Y aunque realmente no se subieron posteriormente a la moto me dieron una noche…tela (continuará)
Tork, mi perspectiva de los dos países es la siguiente. Perú está preparado para el turismo y la aventura. Pero Bolivia únicamente está preparada para la aventura, en definitiva en Bolivia encontrarás la dureza de lo auténtico.

Amigo Lone, era mucho más maja la del culebrón pero el marido estaba despierto…¡lástima no hacer una foto!

Y aquí va el resumen de mi etapa Marathon del viaje (más de 13 horas de moto) desde Ollantaytambo (Perú) hasta Copacabana (Bolivia).

Me levanto muy temprano a las 4:30. En un primer momento me vienen deseos de venganza y de hacer rugir a “la diosa” para despertar a los adolescentes que me dieron la noche pero prefiero marcharme en silencio y a las 5:00 ya estoy montando en Copacati. Voy de camino a Cuzco bien abrigado y disfrutando del amanecer. Al llegar allí y para evitar cruzar la ciudad pregunto por una vía alternativa para ganar tiempo. “Sí, amigo puede coger la Vía Expresa. Siga recto, luego gire a la derecha y la encontrará”- me dice un lugareño. Y siguiendo sus indicaciones llego a a una especie de M-30 (C-30 en este caso) embarrada que es toda una odisea. Menos mal que llevo mis tacos y también doy un poco de espectáculo a los viandantes.

Cuzco desde el manillar de tu moto
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La Vía Expresa

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Menos mal que dije que quería ganar tiempo
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De nuevo en ruta, disfruto de los acaudalados ríos que ahora en época de lluvias llevan una fuerza demoledora. Continúo con frío y lluvia pero el paisaje es realmente bonito. A llegar a un pueblo que se llama Santa Rosa, la policía me para. Llevo ya varios controles policiales en el viaje pero la tónica siempre es la misma. Antes de que pregunten hablo y les cuento mi viaje. Sus rostros cambian, se olvidan de pedirme documentación y todo es buen trato y buenos deseos…”Continue y Feliz Viaje”-me dice el agente- Y como agradecimiento pues me hago una foto para el recuerdo.

Había bonitos puentes de madera para cruzarlos pero esa foto conllevaba cierto riesgo…
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Con el amable policía de Santa Rosa
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Transamérica Express…¡Que bien se portó la Suzuki!
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El paisaje sigue siendo realmente bonito es como sumergirse en un cuadro donde tienen cabida pastores, soñadores y llamas.

Aquí tendría que haber tirado de zoom
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Caminante no hay camino
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Una auténtica postal
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Y con temperaturas más moderas llego a Juliaca donde paro a comer el menú del día por 3,50 soles (1 euro). De allí voy hasta Puno pero nuevamente las prisas (tengo que cruzar la frontera antes de las 6:00 de la tarde porque la cierran) me impiden tomar un café en el bar de Jero. Y cuando quiero darme cuenta ya estoy disfrutando nuevamente del placer de rodar a orillas del Lago Titicaca el lago navegable más alto del mundo. Da la casualidad que en una de esas paradas me encuentro con un fotógrafo profesional que está haciendo un calendario con mujeres autóctonas y sus trajes típicos. Me pongo a hablar con éllos y aprovecho la ocasión para inmortalizar en una preciosa foto a una de esas modelos.

Llegando al Titicaca
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En ocasiones, se cultiva en las mismas orillas del Lago
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Y aquí está la modelo con “ese pose tan natural”
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Continúo en ruta, disfrutando de lago, del placer de rutear con la moto y llega un momento en que recordando todo lo que hemos pasado estos días (frío, lluvia, nieve, viento y sol) decido declarar el amor eterno a Copacati de rodillas a orillas del Titicaca. Y de paso aunque esto último no quede tan romántico lleno una botella de agua con aguas del mítico lago que posteriormente me servirá como regalo para los amiguetes debidamente presentado en botecitos del Ikea

Aquí me acuerdo de los legendarios indios Aymara
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Se comienza por amar al amor y se termina por amar a una moto..¡Es lo que tiene viajar en moto!
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La mejor modelo…Copacati
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Ya voy llegando a la frontera y en un pueblo me encuentro una imagen dura de unos ancianos labrando a la antigua usanza sus cuatro palmos de tierra y me acuerdo del poema que aprendí en la escuela de Antonio Machado..”He andado muchos caminos” y que merece la pena reproducir aquí….

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño que
miran,callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.

Cuando caminan,
cabalgan a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.

Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra

Gentes que laboran sus cuatro palmos de tierra
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No conocen la prisa ni aun en los días de fiesta
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Y en un día como tantos,descansan bajo la tierra
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Al llegar a la frontera me encuentro nuevamente con mi amigo el agente aduanero Quispe y en 15 minutos está todo el papeleo resuelto…adiós Perú y me despido de Quispe diciéndole de corazón que si alguna vez viene a España, ya sabe donde tiene un amigo. Allí coincido también con unos argentinos que viajan los dos en una Honda Falcon ( Hablamos de esta gran pasión por los viajes en moto y posamos para la posteridad con Welcome To Peru de fondo) y aunque no es el sitio idoneo para sacar la Bandera Nacional decido hacerme una foto.

Con los moteros argentinos
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Juan Recio, Conquistador de la frontera de Perú
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Posteriomente llego a Copacabana, ciudad construida entre los cerros Calvario y Niño Calvario (o Kesanani), que con sus aproximadamente 6.000 habitantes es lugar vacacional por excelencia de Bolivianos. Allí negociando el precio, encuentro un buen hotel (Hotel el Mirador) para dormir por unos 70 bolivianos (7 euros) con unas vistas preciosas del Lago desde la habitación y para rematar la jornada conozco a Alejandro un argentino propietario del Restaurante el Buho (el me cuenta su vida y yo le cuento la mía) y ceno de maravilla por 15 bolivanos.

Llegando a Copacabana
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Buscando hotel tras la dura jornada
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Con el amigo Alejandro
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La noche va cayendo en Copacabana
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La tradición compilada por los cronistas españoles de la conquista relata que la corte de Copakawana (que habitaba en el lago) estaba compuesta por “Umantuus”, hombres y mujeres mitad peces. Aquella noche estuve buscando un sirena pero no la encontré…(continuará)

Y aquí va el final de mi viaje.

Me levanto más tarde de lo habitual y sin prisas me dirijo con la intención de visitar las ruinas de Tiwanaku. Antes de desviarme y al no llevar ya gasolina en el deposito auxiliar decido repostar para evitar problemas de autonomía en una tienda donde venden un todo de poco. Y allí unos niños me venden unos cuantos litros de gasolina. La carretera de Tiwanaku está llena de perros negros sentados “placidamente” a ambos lados de la carretera…(da la impresión de ir por una carretera que me llevará al infierno custodiada por esos diablos negros) De ahí que decida ir por medio de la misma por si alguno decide cruzar en el momento más inoportuno. Llego allí y disfruto de los museos y de la ruinas. También coincido con un español José María de espíritu aventurero que viaja solo pero en esta ocasión envidia la libertad que proporciona además viajar en moto.

Las panorámicas del Titicaca siguen siendo de altura
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Todos quieren acariciar a la diosa
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En ocasiones no hay más remedio que buscar gasolina donde sea
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Y de esta forma llego a Tiwanaku, la capital de una civilización perdida cuya edad se remontaría a catorce o quince mil años, quedando abandonada a raíz de un cataclismo que habría destruido esa civilización. Posteriormente fue víctima, durante cientos de años, de innumerables depredaciones ocasionadas por buscadores de tesoros, cazadores de amuletos y metales preciosos, y de la ignorancia de sus nuevos habitantes. Toneladas de monolitos y otras piezas esculpidas formaron el terraplén del FF.CC. Guaqui-La Paz y sirvieron, asimismo como material de construcción de viviendas actuales y de muros y cercos de haciendas contiguas; en la edificación de la iglesia del actual pueblo de Tiwanacu y para pavimentación de varias de las calles de la ciudad de La Paz.

Hasta la entrada tiene su encanto
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Sonrisas y abrazos festivos a cada llegada
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A menudo me recuerdas a alguien…
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Comprando los últimos recuerdos
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Cuando vayáis, prestad especial atención a la imponente Pirámide de Akapana, la Puerta del Sol y el Templo Semisubterráneo, cuyas paredes están decoradas con más de 150 cabezas, según se cree, en representación de los enemigos del imperio.

Templo Semisubterráneo
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Los rostros de piedra montados en las paredes interiores, en opinión de los científicos, constituyen un testimonio acerca de que muchas tribus y pueblos del altiplano y de las regiones colindantes formaban parte de la civilización Tiwanaku. Estas deducciones se hacen sobre la base de que los rostros de piedra se diferencian mucho unos de otros.

No pude sacarle una sonrisa
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El Templo de Kalasasaya
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Les conté mi historia pero esta vez ellos no pudieron contarme la suya
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Y tras comer el menú del día decido ir para La Paz. De nuevo la lluvia hace apto de presencia y uno de esos perros negros que además va cojeando decide cruzarse y darme el primer susto del viaje. Es curioso que siempre en los viajes, los sustos vienen al final. No obstante, logro esquivarle y a los diez minutos de ese suceso y cuando quedan unos 50 kilómetros para dejar la moto una furgoneta se pone adelantar de frente y me echa literalmente al arcén. Aquí ya me pongo las pilas y pienso que aunque alguién está empeñado en joderme el viaje no lo logrará. Y de esta forma llego a La Paz, donde impera la ley del más fuerte pero tienes que conducir sin miedo. Hay que meterse entre los coches, no dudar ni un momento y procurar no ir muy pegado al arcen porque es posible que se pare de repente una furgoneta a recoger o dejar a los viajeros y darte un nuevo susto de muerte.Ya van tres sustos en estos últimos 70 kilómetros de los 3.500 del total del viaje…Ahora ya estoy deseando dejar la moto. El tráfico en La Paz es caótico y peligroso.

Mi mayor respeto y admiración para el pueblo indígena
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Con mi amigo Roberto Guerrero de Motorcycle Tour Bolivia
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Todo tiene su fin…adiós Copacati
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Con tristeza dejo la moto. Para mi ha sido un viaje realmente especial por un cúmulo de circunstancias personales que es dificil que se vuelvan a repetir y siento realmente melancolía. Ya lo dijo Victor Hugo…”La melancolía es la felicidad de estar triste” pero sigo disfrutando de La Paz porque probablemente no vuelva jamás.

Compro algo de fruta
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Disfruto del ambiente callejero de esta bella ciudad
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Tengo las botas de vestir (no las llevaba en el Top Case) empapadas y decido secarlas en una lavandería .

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Desde las alturas veo el popular barrio de “El Alto” en La Paz

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Y a vista de Condor observo una panorámica preciosa de los Andes
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Y nada más. Así acabo mi viaje “Hacía El Trono de los Dioses”. Gracias a todos los que habéis leido el post y espero de corazón que hayáis disfrutado del viaje como si fuera vuestro. Los que me conocen personalmente saben que esta es mi forma de sentir y viajar en moto. Para mi ha sido un viaje de película y como en toda buena película no podía faltar el beso…

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Un abrazo para todos y hasta la próxima.

Juan Recio
http://www.viajarenmoto.com

Perú, hacia el trono de los dioses
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