Theresa Wallach 2


Theresa Wallach fue una mujer pionera en múltiples aspectos cuya apasionante vida incluyó participar  como piloto en carreras de velocidad, aventuras en moto, mensajera militar en el frente, ingeniera, mecánica, autora, vendedora de motocicletas e incluso instructora de pilotaje. Wallach superó los numerosos obstáculos a los que una mujer se enfrentaba en su época, alejándose de los roles tradicionales para llevar un estilo de vida lleno de exploraciones, aventuras y una dedicación plena al motociclismo.

Wallach nació en Londres, el 30 de abril de 1909. Creció cerca de las fábricas que producían las famosas marcas británicas  Norton, BSA, Triumph y AJS, y llegó a conocer a muchas de las personas que trabajaban en aquellas fábricas, incluyendo pilotos de pruebas, ingenieros y pilotos de carreras. Fue de ellos de los que aprendió a montar en moto. Entrenada por algunos de los mejores pilotos de Inglaterra, pronto se convirtió en una más de ellos. Sin embargo, cuando intentó afiliarse a un moto club local, fue rechazada por su condición de mujer.

Lejos de desanimarse, Wallach continuó montando y aprendiendo a trabajar en su moto, siempre con la ayuda de sus amigos de la industria de la motocicleta. También comenzó a participar en competiciones de carácter local consiguiendo numerosos trofeos que sus padres le obligaban a tener fuera de la vista porque en 1930 una mujer dedicada a semejante deporte no estaba vien vista, por decirlo suavemente.

wallach-2En 1935, Wallach y su amiga, Florence Blenkiron, o “Blenk”, como la llamaba Wallach, se embarcaron en uno de los viajes en moto más ambiciosos de la época: ir desde Londres hasta Ciudad del Cabo en Sudáfrica a bordo de una Panther de 600cc a la que añadieron un sidecar y un enorme remolque. Solo hay que recordar que en esos momentos no había ningún camino trazado que hiciese ese recorrido y que ni tan siquiera llevaron una brújula, basicamente se puede decir que llegaron con el viejo truco de preguntar por dónde se iba. De hecho fueron, no las primeras mujeres, sino las primeras personas que cruzaron el continente africano en un vehículo de motor.

wallach-libroSin dejarse intimidar por los nómadas, las tormentas de arena, el calor, la lluvia, los ríos, las averías y la política, Wallach y Blenkiron completaron una expedición que bien podría derrotar a cualquier motocicleta actual. Tuvieron que reconstruir el motor por completo en Agadez; se toparon con leones, gorilas, serpientes y toda clase de animales salvajes; tuvieron un accidente en Tanzania al chocar con el único coche que vieron en muchos días en incluso tuvieron que empujar su máquina durante 25 millas cuando el motor se rindió definitivamente. El viaje, en fin, las convirtió a ambas en auténticas celebridades y Theresa plasmó esta increíble aventura en un libro llamado The rugged road.

Con la popularidad ganada en su viaje a través de África, Wallach fue aceptada finalmente por el mundo de la competición en Inglaterra, logrando en 1939 su mayor triunfo deportivo cuando ganó el codiciado trofeo Gold Star del Racing Motorcycle Club por completar el famoso circuito de Brooklands a más de 100 mph a bordo de una Norton monocilíndrica de 300 cc, siendo, otra vez, la primera mujer en lograr esta hazaña. Para valorar debidamente este hecho hay que tener en cuenta que en esa época las velocidades de tres dígitos con motos tan pequeñas eran muy difíciles de alcanzar.

Durante la 2ª Guerra Mundial Wallach continuó siendo una pionera, sirviendo primero como mecánica en el Cuerpo de Transporte del ejército británico y más tarde como primera mujer que desempeñó el puesto de correo militar en moto.

Tras el conflicto bélico Theresa puso en marcha uno de sus grandes sueños: recorrer América del Norte en motocicleta, hazaña que le llevó a rodar 32.000 millas a lo largo y ancho de los Estados Unidos, Cánada y Méjico durante dos años y medio. En todo este tiempo y para poder mantenerse en la carretera, trabajó en cualquier cosa lo que se le puso a mano: desde lavaplatos hasta mecánica de aviones.

wallach-3Finalizado el viaje volvió a su Inglaterra natal solo para encontrarse con una economía hundida y lo que ella misma denominó “horizontes estrechos”, por lo que en 1952 regresó a Estados Unidos estableciéndose en Chicago donde pretendió trabajar como mecánica de motos, sin embargo ningún taller la contrataba por ser mujer lo que la obligó a establecerse por su cuenta. Los extraordinarios conocimientos que poseía y la calidad de los trabajos que hacía en su pequeño taller hicieron que, finalmente, grandes firmas de la mecánica se interesaran por ella. Incluso llegó a montar un negocio de ventas de motocicletas especializado en máquinas inglesas.

A raíz de este hecho sucedió algo insospechado con insospechadas consecuencias: en 1959 tres hombres de negocio de Chicago acudieron a su tienda con la intención de adquirir sendas BSA, sin embargo Theresa, al percatarse de la total inexperiencia de sus potenciales clientes, se negó a venderles las motos hasta que ella misma no les hubiese enseñado los fundamentos de la conducción de motocicletas, a lo que el trío de futuros pilots accedió con tan buenos resultados que a partir de esta experiencia Wallach comenzó a dedicarse también a la enseñanza.

En 1970 publicó su libro Easy Motorcycle Riding que llegó a ser un éxito de ventas, hasta tal punto que le llevó a aparecer en diferentes programas de televisión y artículos de prensa. En 1973 vendió su tienda de motos y se trasladó hasta Phoenix dónde abrió su Easy Riding Academy.

Por si no fuese suficiente Wallach también colaboró en la fundación de la  Women’s International Motorcycle Association, de la que fue vicepresidenta y activa miembro hasta su muerte.

Continuó montando en moto hasta que a los 88 años ciertos problemas de visión la obligaron a dejarlo. Murió el mismo día de su 90 cumpleaños en 1999, jamás poseyó un automóvil.

La pasión de Theresa Wallach por las motocicletas se podría resumir en este extracto de una entrevista realizada en 1977 para Road Rider Magazine:

When I first saw a motorcycle, I got a message from it,” she said. “It was a feeling – the kind of thing that makes a person burst into tears hearing a piece of music or standing awestruck in front of a fine work of art. Motorcycling is a tool with which you can accomplish something meaningful in your life. It is an art.

(La primera vez que vi una motocicleta, me envió un mensaje (…) Fue un sentimiento – el tipo de cosa que hace que una persona se eche a llorar oyendo una pieza musical o se quede extasiado contemplando una obra de arte. El motociclismo es una herramienta con la que puedes conseguir algo importante en tu vida. Es un arte).

Theresa Wallach
5 (100%) 6 votes


2 thoughts on “Theresa Wallach