Bretaña 2013 (II y final)


Por José Ramón Noguerol.

(© del texto: José Ramón Noguerol, de las fotografías: Reyes Casado y José Ramón Noguerol)

Douarnenez

Douarnenez

El finisterre bretón

Una de las mejores formas de comenzar el día es un buen desayuno y en esto los franceses son unos expertos: pan reciente, bizcochos, mermeladas caseras, zumo, café…. Es bastante habitual compartir el desayuno con los otros huéspedes y resulta entretenido crear una conversación intentando entre todos hacernos entender. Los dueños de la casa también participan en la charla y suelen ser buenos conocedores de la zona por lo que sus consejos resultan muy útiles para planificar la ruta del día.

Nuestra primera parada de hoy es Douarnenez. Aquí no hay ni ciudad vieja ni viejos barrios, Douarrnenez es un puerto, un bello y tranquilo lugar con una importante actividad como centro de pesca. “Dicen que bajo el agua se halla un antiguo bosque de cedros cuyo hundimiento hace pensar que aquí se encontraba la legendaria ciudad de Ys”, otra de las leyendas de Bretaña que hablan del misterio de las ciudades desaparecidas:

Existió en otro tiempo una ciudad cuyo rey se llamaba Gradlon y que estaba protegida por un dique, sus esclusas solo se abrían con una llave que sólo el rey guardaba. Pero su hija, la bella Dahut, llevaba una vida desordenada. Un día se encontró con el diablo que, para seducirla mejor, había tomado el aspecto de un joven caballero y que le pidió, como prueba de amor, que abriera las esclusas que protegían a la ciudad del mar. Ella accedió robando las llaves al rey durante la noche.

El mar invadió entonces la ciudad y el rey no encontró otra solución que la fuga llevando a su hija a la grupa de su caballo. Cuando las enfurecidas olas lo alcanzaban, una voz que venía del cielo le ordenó entregar a su hija al mar si quería salvarse.

El rey obedeció e inmediatamente las olas se retiraron pero la ciudad había sido destruida.

Dicen que la hija del rey se transformó en sirena y fue condenada a peinar sin fin sus cabellos con un peine de oro, y atraer al fondo del mar a todos los marinos cuya belleza encantaba. Por otra parte el rey encontró a San Gwenolé con el que emprendió un largo viaje

Leyendas parecidas se hallan en otras tierras como en Irlanda y se afirman en una realidad geográfica: la repentina subida de las aguas a lo largo de la historia de estas costas; el mar, el elemento bretón fundamental.

Pointe du RazDesde Duoarnenez a la Pointe du Raz. Todo el camino es admirable, la carretera permite observar las puntas, los promontorios, los acantilados cortados a pico sobre el mar desafían a las olas que rompen con fuerza, estamos en el Finisterre bretón. La punta de Raz es uno de los lugares más espectaculares de Bretaña El panorama es magnífico y destaca la isla de Sein. Dicen que entre ella y la tierra se encuentra la temible marejada de Sein haciendo de este tramo de costa uno de los más peligrosos de Bretaña. Cuando llegamos había niebla pero lentamente fue disipándose dejando una ligera bruma que nos permitió disfrutar de este ambiente agreste donde la mirada se pierde en el mar creando una sensación de inmensidad y temor: “Quien ve Sein ve su fin” dice el proverbio bretón; es una forma de señalar los peligros del mar y lo inhóspito de esta región.

Avanzamos hacia el país Bigouden. La costa ahora es plana, hay dunas pero el mar es peligroso. Ha sido un territorio rico especialmente por la pesca del bacalao pero un día la suerte cambió: el bacalao abandonó la costa y los bandidos asolaron la península. Sólo el ingenio de sus habitantes sustituyó la falta de recursos y cuando la pesca abandonó sus costas las mujeres se dedicaron al encaje, sus bordados se hicieron célebres.

Su divisa habla muy claro del carácter de estas gentes: “Hebken: solamente, sin más, nosotros mismos…”

FarodeEckmühlNos dirigímos hacia Pointe du Penmarch donde se halla el faro de Eckmül que protege la región; estos puntos siempre me han atraído y debo tener una buena colección de fotos “faro-moto”. Atrás el puerto de Saint-Guenolé que cuenta con una importante actividad económica de industria pesquera basada en el atún y la sardina. Es muy interesante la visita a la tienda-exposición de la fábrica de conservas. La colección de fotografías y documentos que se exponen hablan muy bien de la vida de sus habitantes en el pasado.

Nuestro alojamiento estaba el la pequeña localidad de Quéven, (Mª Louise Kermabon) no muy lejos de Lorient y Vannes que serán nuestros últimos destinos antes de embarcar con rumbo a España.

La pequeña reina.

En el desayuno coincidimos con una pareja francesa que vivía en París. Trataron de explicarnos que los franceses viajan mucho por su país, les gusta. Digo trataron porque la ancianita dueña de la casa no paró de hablar y apenas dejaba intervenir a los parisinos; nosotros intentábamos entender algo pero resultaba una tarea agotadora así que nos centramos en el delicioso bizcocho que había preparado la anfitriona.

Teníamos prácticamente todo el día pues el barco zarpaba a las once de la noche así que nos tomaríamos con calma la jornada.

Port-Louis

Nuestro primer destino decidimos que fuera Port-Louis. Es una ciudad rodeada de murallas del siglo XVII situada en el estuario del río Blavet y que cuenta con una espléndida ciudadela, un gran centinela de piedra que vigila la ensenada de Lorient y que alberga varios museos, entre ellos el de la Compañía de las Indias, creada en 1664.

Este museo permite repasar la apasionante epopeya de esta fastuosa actividad comercial.

De Port-Louis a la península de Quiberón, dominio de piedras y bosques ayer que en la actualidad es famosa por la thalasoterapia, sus residencias secundarias, su treintena de kilómetros de playas y por la navegación a vela. Encontramos el lugar demasiado turístico pero recorrer su “cóte sauvage” resultó agradable.

Alineamientos de Kermario

Y de Quiberon a los alineamientos de Carnac, 3000 piedras levantadas hacia el cielo cuyo significado ha planteado las hipótesis más originales desde el culto a un dios, malvados romanos petrificados, relación con los equinoccios y solsticios o incluso ¡defensas antiaéreas!. En la cercana localidad de Locmariaquer se halla el “GrandMenhir”, el más alto del mundo con 20 metros y 350 toneladas….lamentablemente quebrado en cinco pedazos; los griegos lo llamaron “la columna del norte”.

Nuestro siguiente destino es Vannes. Para llegar hasta esta ciudad de encantamiento bordeamos el golfo de Morbihan, un pedazo de océano, un verdadero mar interior donde según las leyendas hay 365 islas. Un pequeño punto en el mapa llamado Le FortEspagnol llamó nuestra atención y nos desviamos hasta llegar a él. No había ninguna referencia en las guías sólo su nombre en el plano pero resultó ser un lugar de los que gusta descubrir, ya sabes, lo inesperado. Una parada sin más objetivo que disfrutar de la tranquilidad de este pequeño enclave frente al estuario del Auray.

 Vannes

Vannes es la pequeña reina del golfo de Morbihan. “Medieval pero fresca, pimpante, adornada con flores, llena de poesía”. Disfrutamos mucho del paseo por la última meta de nuestro viaje y aprovechamos para hacer las compras de pequeños detalles para nuestras chicas, Claudia y Martina.

Y después de dejar Vannes directos por la autovía que nos lleva hasta Saint-Nazaire.

Llegamos al embarque hacia las ocho y media con la intención de subir a bordo pronto y poder acomodarnos tranquilamente. Cuando llegamos no había ninguna moto y al presentar mi reserva me dijeron que teníamos que esperar en el parking al resto de las motos, en total cuatro. Después de dos horas y media de espera, literalmente sentados en el suelo del parking a la intemperie, nos dieron orden de embarcar tras camiones y caravanas, los motoristas también existimos. Cenamos a bordo y nos retiramos a descansar. Esa noche el barco se movió bastante.

Llegamos a Gijón puntuales a pesar de que el barco zarpó de Francia con hora y media de retraso, el capitán debió darle fuerte al puño del acelerador y el ferry atracó a su hora.

Gijón nos recibió con una ligera bruma debido al calor y la humedad del ambiente. El desembarco fue rápido y casi sin pensarlo rodábamos a buen ritmo por la autovía que conduce a Madrid.

A medida que avanzábamos el calor fue haciéndose más intenso haciendo muy incómodo el viaje. Los 37º con los que nos recibió Madrid fueron demasiado, vaya paliza.

La ducha en casa nos devolvió el ánimo.

DATOS TÉCNICOS

Ferry: www.ldlines.es .

Alojamientos e información: www.vacaciones-bretaña.com.

Climatología: Muy variable. Equipo de agua y ropa de abrigo son imprescindibles.

Kilometraje y gasolina: Hemos hecho unos 2400 km por Bretaña. El precio de la gasolina es similar al que podemos encontrar en nuestro país. Gasolina de 98 entre 1,50-1,70 €/litro. Son más baratas las gasolineras de los centros comerciales.

Moto: BMW R1200RT con 72.000 km, “calzada” con los Metzeler Z6 de excelente comportamiento y duración. Equipada con las dos maletas y el top-case.

Cómoda, estable a cualquier velocidad, impecable frenada y muy ágil en los tramos de curvas, segura en la conducción bajo la lluvia. Consumo de unos 5,4 litros/100 km…pero el boxer no se caracteriza por su finura, es su personalidad que te gusta y aceptas o no te gusta nada. En parado y cargada es una moto pesada que aunque se maneja bien tienes que pensar cómo y dónde la aparcas para no tener problemas en la salida. Una pequeña extensión de la base de la pata de cabra te da una seguridad de apoyo muy estimable. A mí me gusta esta moto.

AGRADECIMIENTOS: Al equipo de MOTOS ULLA, nuestra BMW ha rodado perfecta por Bretaña.

Bretaña 2013 (II y final)
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