Nogue

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  • en respuesta a: Duración y comportamiento de los neumaticos #4691

    Nogue
    Participante

    Saludos a todos. Buen tema!!

    Mi experiencia es con una 1200RT, actualmente con 76500 km. Siempre he llevado los Metzeler Z6 y han ido muy bien. La duración es de unos 13.000 km, excepto un juego que estrené para ir a las Hébridas (fue un viaje de 6000 km) y que duraron hasta unos 16000 km. Hago grandes viajes con la moto, la uso también a diario durante todo el año y me gusta hacer buenas curvas en las pequeñas salidas de los fines de semana que puedo. Creo que hago un buen “desgaste” de las gomas.

    Son unos neumáticos que duran y que hay que “calentar” un poco al principio pero para mí su comportamiento es muy noble y seguro tanto en mojado, especialmente, como en seco. Es la razón por lo que sigo con ellos mientras existan en el mercado. En una ocasión me pusireon un M1 como neumático delantero y fue bárbaro, la moto tumbaba en las curvas como nunca, además su duración también estuvo a la altura, unos 12.000 km. Desafortunadamente el M1 ya no existe.

    Ahora llevo los Z6 “made in China” desde hace unos 2800 km y no encuentro todavía ninguna diferencia con los “alemanes”

    Con los neumáticos en buenas condiciones de dibujo y presión (2,5 /2,9) la moto es muy fácil, con el desgaste cercano a su cambio hay que “meter” más la moto en la curva pero el comportamiento sigue siendo muy noble y cuando los pones nuevos solo hay que insinuar la curva y la moto entra sola.

    De momento muy bien con los Z6.

    en respuesta a: Viajes con nombre propio #4658

    Nogue
    Participante

    Totalmente de acuerdo contigo. La mayoría de la gente en este planeta quiere vivir feliz y en paz, lo malo es que hay unos cuantos que no nos dejan.

    en respuesta a: Viajes con nombre propio #4655

    Nogue
    Participante

    Tras un largo periodo invernal prolongado con una fría primavera parecía que el verano se negaba a comportarse como tal pero hoy en Madrid ha llegado de golpe. No obstante, este tiempo nos ha permitido ir planificando las rutas y viajes que haremos en los meses venideros, aventuras que estamos deseando iniciar y “los viajes con nombre propio” son una magnífica opción. Nombres como La Route des Cols, La Ruta de los Grandes Alpes, Los confines de Escocia, Land´s End to John O´Groats, La Ruta de Napoleón, Esencia de África, El último refugio, Los glaciares de Europa, Las islas del Canal de la Mancha…y muchos, muchos más.

    Estas rutas nos descubren la historia y el patrimonio de muchos lugares, los parajes naturales destacados, son viajes exigentes pero nos facilitan la organización y están al alcance de nuestras economías. Son retos para compartir, ideales para hacerlos en grupo o con nuestra pareja.

    Estos viajes si tienen nombre propio adquieren una entidad que los vuelve más atractivos y aunque suponen un reto no olvidemos cuál es el objetivo final: disfrutar de viajar en moto, descubrir nuevos parajes, conocer mejor para respetar y ser conscientes de qué podemos exigirnos y hasta dónde podemos llegar.

    Es algo más que turismo, es viajar en moto.

    Nuestra “ruta con nombre propio” de este año es Bretaña: Sagrada por naturaleza.

    Dicen que la naturaleza bretona es de una inmensa poesía que se apodera del viajero desde su primera visita. Ya sea que uno recorra a lo largo su cordón litoral o que se introduzca lentamente más lentamente en el corazón del país, la naturaleza constituye una de las características más notables de Bretaña. Roca, páramo, brezos y mar, siguen siendo la esencia de esta tierra vieja y sabia donde leyenda y realidad se confunden.

    Dicen que la primera de las leyendas que se apodera de la imaginación es la de las ciudades desaparecidas, como el misterio de la ciudad de Ys. ¿Cómo no ir hasta allá?

    El domingo 30 partimos mi mujer y yo, muy temprano, para ver amanecer por el camino y después de unas horas de ruta nos embarcamos en un ferry que nos dejará en la costa francesa, a las puertas de Bretaña. Navegar en busca de otras tierras es otro de los elementos que hace muy atractivo un viaje. Durante una semana nuestro viaje “con nombre propio” nos permitirá atravesar tupidos bosques, encontrarnos con enigmáticos megalitos y asomarnos al mar sobre un litoral acantilado y dramático.

    Y a la vuelta el placer de escribirlo.

    Disfrutemos de nuestras rutas, disfrutemos del placer que supone viajar en moto. ¿Cuál será tu viaje “con nombre propio”?

    José Ramón.

    en respuesta a: Asturias – Cabo Norte #4558

    Nogue
    Participante

    Bienvenido a Adventure Rider y enhorabuena por el gran viaje que vas a iniciar dentro de nada. A la vuelta prepara una gran crónica.

    Saludos

    en respuesta a: Outer Hébrides 2011 (y III) #4517

    Nogue
    Participante

    La mañana no acompañaba mucho para el paseo, cielo gris, algo de lluvia y viento así que aprovechamos para reservar desde la oficina de turismo de Castelbay los B&B para nuestra estancia en las islas. Nos recomendaron hacerlo para evitar tener problemas a lo hora de encontrar donde dormir ya que no hay muchos de estos alojamientos.

    La terminal del ferry con destino a Eriskay está al NE de la isla, en Aird Mhor lo que nos permitió hacer un pequeño recorrido por la isla a pesar de la lluvia que, por cierto, nos acompañó, intermitentemente todo el día.

    A las 11:00 estábamos en el embarcadadero que utiliza el ferry que conecta Barra con Eriskay. Cuando llegó el barco primero desembarcaron los que llegaban, luego se acercó la furgoneta del servicio de correos para intercambiar la carga y finalmente se procedió al embarque de una forma rápida y ordenada. En tan solo 10´el ferry estaba listo para partir. La moto quedó perfectamente sujeta por una eslinga que estrujaba el asiento del conductor y se anclaba a dos argollas a ambos lados del vehículo. También ese día éramos los únicos españoles, además en moto, que viajaban en el barco; esto nos hacía sentirnos un poco más aventureros. 

    Eriskay, South Uist, Benbecula, North Uist y Berneray se comunican mediante carreteras construidas sobre el mar. El camino es una “single road” que se ensancha en algunos puntos llamados “passing place” lo que permite dejar paso al vehículo que viene en sentido contrario. La regla es simple, el que llega antes al ensanche espera y cede el paso al vehículo que viene de frente. También es frecuente que las ovejas deambulen por la carretera o estén descansando sobre el asfalto y no debe ser extraño que en algunas zonas crucen nutrias por delante del vehículo. Nosotros no vimos ninguna aunque las señales lo advertían. El asfalto está bien conservado y agarra bien con lluvia, hay abundantes señales pero debes circular con precaución.

    El paisaje es muy abierto casi no hay árboles pero sí agua, mucha agua, con grandes extensiones de turberas salpicadas de numerosos lagos y algunas montañas de poca altitud, las más elevadas no superan los 600 metros y la presencia del océano que descansa en abiertas y solitarias playas de arena muy clara produce la sensación de que éstas se extienden casi sin interrupción a lo largo de toda la costa NO de las islas. Hay muy poca presencia humana y la soledad del páramo te acompaña en muchos tramos.

     

    Esa jornada hizo muy mal tiempo. Estuvo lloviendo casi todo el día, el viento comenzó a azotarnos aunque reservó toda su fuerza para el día en que llegamos al Butt of Lewis. Un buen equipo de agua es obligado para viajar en moto por estas tierras. “Aquí aprendes rápido que no vale la pena luchar contra las circustancias, es mejor adaptarte y sacarle partido al día”

    Tomamos un té caliente y un pastel en la localidad de Lochboisdale, en la oficina de correos. Estos establecimientos están desarrollando la estrategia de reconversión para ser negocios más rentables ofreciendo diversos servicios a la comunidad. Es una buena idea para localidades pequeñas pues pueden funcionar como tienda, centro de reunión, oficina de información, Internet…

    Nuestro alojamiento estaba en la población de Hougharry, en la parte oeste de North Uist. Una casa de reciente construcción al estilo de las islas; no hay muchas casas antiguas, bueno, en general no hay muchas casas. La dueña nos contó que la mayoría de los viajeros que llegan a estas tierras vienen a pescar trucha, salmón, ver ciervos, ruinas prehistóricas, aves, pero a todos les engancha la paz de estos parajes y la soledad de sus vastas playas.

    Como el tiempo mejoró decidimos explorar un poco más la isla de North Uist y dando un pequeño rodeo llegamos a la población de Lochmady “Loch of the Dogs”. Es la localidad más importante y cuenta con un puerto de ferries que conectan con la isla de Skye. Cenamos en el Tigh Dearg Hotel que se anuncia como el “sabor de las Hébridas” y ofrece una carta a base de salmón fresco, marisco y pescado muy apetitosa. Nuestra cena fue más sencilla. Para el regreso subimos hacia el norte por la carretera costera, vía Sollas. Circulábamos solos disfrutrando del paisaje, no llovía, había una luz muy suave y una completa paz.

    En nuestro camino, en la esquina NO de la isla, llamó nuestra atención la Scolpaig Tower anclada en un islote del lago del mismo nombre. Lo primero que piensas al ver la solitaria torre es que es un vestigio medieval, un punto de defensa o vigilancia contra los invasores pero su historia dista mucho de ser tan interesante, no es más que una demencial construcción proyectada en el siglo XIX para distraer la hambruna que asoló estas tierras.

    La tempestuosa punta norte

    Al día siguiente debíamos alcanzar el punto más lejano del viaje, Butt of Lewis. Nos embarcamos a primera hora en el ferry que nos dejaría en la isla de Harris. En esta ocasión no sujetaron la moto y el operario al ver mi cara de preocupación me dijo que no habría problema, el mar estaba tranquilo. Confié en su experiencia, no me quedó otro remedio.

    Navegamos durante una hora sortenado pequeños islotes donde descansaban plácidamente grupos de focas, un bonito crucero de no haber sido por la lluvia que hizo su aparición al poco de partir y no nos abandonaría en toda la jornada. A pesar del mal tiempo el ferry no se movió y la BMW viajó tranquila, yo también.

    El nombre de Harris deriva del antiguo noruego y quiere decir “tierra alta” (high land). Es la isla más montañosa, muy atractiva; inmediatamente su dramático paisaje te engancha y a pesar del viento y la lluvia que aparecen y desaparecen a placer, recorrer estos parajes sintiéndote parte de ellos es una de las sensaciones por las que me siguen gustando los viajes en moto. Habíamos reservado alojamiento en la isla de Scalpay, no muy lejos del puerto de Tarbet desde donde al día siguiente embarcaríamos hacia la isla de Skye, iniciando el viaje de regreso.

    La single-road que une Tarbet con Scalpay serpentea a lo largo de la costa ofreciendo unas panorámicas de mar y montaña muy bellas. El nombre de Sacalpay viene del noruego “skalp-ray” o “la isla en forma de barco”. Desde aquí el príncipe Carlos Estuardo “Bonnie Prince Charles” trató infructuosamente de conseguir un barco que le llevase de regreso a Francia después de la derrota de Culloden (1746). Fue el choque final entre escoceses de la Highlands, jacobitas, que apoyaban al príncipe Carlos y el ejército británico liderado por el príncipe Guillermo, duque de Cumberland apodado tras la batalla como “Cumberland el carnicero”. Como consecuencia las represalias civiles fueron muy duras y se promulgaron leyes para erradicar los clanes; las gaitas y la vestimenta tradicional fueron declaradas ilegales.

    Nos pareció buena idea pasar primero por el B&B para dejar el equipaje y dedicar el resto del día, sin prisas, a recorrer el territorio más largo de las Hébridas formado conjuntamente por las islas de Harris y Lewis.

    Según como se mire, Harris se puede considerar la parte sur de la isla de Lewis o ésta la mitad norte de Harris. La transición entre una y otra es casi imperceptible y la divisón no suele estar señalada en los mapas, parece que se debió a un reparto en el clan de los MacLeod, una historia perdida en la bruma del tiempo.

     

     

     

     

     

     

     

     

    Nada más desembarcar nos acercamos hasta Rodel donde se ubica uno de los símbolos de Harris, St. Clement´s Church. La iglesia está situada en lo alto de un montículo y es el lugar donde yacen los MacLeod de Harris. Más abajo en el antiguo puerto, el Rodel Hotel construido en 1781, un lugar perfecto para tomar un reconfortante té caliente. El otro símbolo, de alto valor económico es el “tweed”, aquí se teje el mejor, hecho con lana local.

    Llegamos a Scalpay y después de presentarnos a la dueña del B&B nos dispusimos a atrevesar el vasto territorio para alcanzar la punta más noroccidental de las Hébridas.

    El tiempo era pésimo. el viento soplaba con fuerza, llovía, unas veces con intensidad y otras de forma más suave, el cielo tan pronto se volvía de un gris oscuro amenazador como se abría en grandes claros dejando que el sol nos calentara brevemente. Pero la isla de Harris nos compensó.

    Las montañas aparecían majestuosas cuando la niebla se disipaba o como figuras fantasmales cuando las cubría, fuertes pendientes tapizadas con un manto verde se precipitaban hacia amplias bahías, la carretera parecía buscar paso entre lagos y turberas, acercándose a la costa o bordeando fiordos encajonados entre altas montañas. Estábamos siguiendo la Golden Road. Su nombre se debe a la elevada suma de dinero que se empleó para construirla debido a las dificultades del terreno. Es, probablemente, una de las carreteras de un solo carril más bellas del mundo.

    Subimos por el lado oeste de la isla de Lewis para poder ver Callanish Standing Stones, un conjunto de monolitos más antiguos que los del Círculo de Piedras de Stonehenge y de los que su función sigue siendo un misterio. También visitamos Gearannan Blackhouse Village, en la población de Carloway. Es un grupo de humildes casas de piedra con tejado de paja donde vivían los granjeros; las últimas fueron abandonadas en 1974 pero han sido restauradas y se utilizan como pequeño museo y albergue.

    Lewis tiene un paisaje estepario, comparado con el de Harris, resulta más monótono y la lluvia y especialmente el viento que no dejó de zarandearnos en los últimos kilómetros lo hicieron más duro.

    Y por fin, por una estrecha carretera llegamos a la desierta y tempestuosa punta norte de las Hébridas, el faro de Butt of Lewis, en el borde del mundo. 

    La emoción de haber ido hasta allá era mucho más fuerte que el viento que nos azotaba. El poderoso faro que se eleva a 37 metros sobre los acantilados y a 52 metros sobre el nivel del mar domina la línea del cielo y sirve de guía a los que viajan por tierra o por mar; su luz se extiende a más de 25 millas en el Atlántico. Fue construido en 1862 por el padre del autor escocés Robert Louis Stevenson. Durante 136 años tenaces fareros y sus familias cuidaron de él hasta que en 1998 se instaló un completo sistema automático cerrando toda una historia de faros y fareros. Hace algunos años el “Guinnes Book of Records” lo reconoció como el punto más ventos del Reino Unido. En invierno la velocidad del viento puede superar los 160 km/h. Los acantilados que rodean al faro albergan una fauna muy variada, especialmente de aves marinas, un sueño para los ornitólogos. Sentarte un rato a ver las maniobras de las aves en su lucha contra el viento cuando se acercan a las rocas o al agua es todo un espectáculo.

    De repente, mientras hacíamos fotos como podíamos resistiendo el vendaval, pasó sobre nosotros, en un escalofriante vuelo a ras de los acantilados, un caza de la Royal Air Force. El ruido fue tan fuerte que nos sobrecogió y tardé unos segundos en recuperarme de la impresión. Solo le faltó sacar la mano por la ventanilla y tocar el faro. El avión desapareció tan rápido como llegó.

    La tarde empeoró y lo más sensato era abandonar el lugar e iniciar el regreso hacia Scalpay. Todavía nos quedaban horas de luz pero el tiempo aconsejaba no demorar la marcha.

    Habíamos ido hasta uno de los baluartes más lejano y solitario de Europa y tras más de 3000 km regresábamos. Llegamos a Stornoway “capital de las Hébridas”  a última hora de la tarde y nos pareció buena idea descansar un rato y cenar algo. La ciudad fue un importante asentamiento vikingo. Hoy es la población más relevante de las islas con una animada vida cultural en verano, es el centro del Hebridean Celtic Festival que se celebra en la segunda quincena de julio. Lo que más llama la atención al llegar a la ciudad es el Lewis Castle, una pomposa mansión en forma de castillo construido en 1863 por Sir James Matheson, que había hecho fortuna importando opio desde China, después de reasentar a los granjeros que vivían ayer. Cuentan que en el invernadero de la casa, Lady Matheson ofreció té a los manifestantes que desde la isla de Bernera marcharon sobre la ciudad. Las revueltas tuvieron su origen cuando los granjeros desafiaron las órdenes de deshaucio promulgadas por el señor de las tierra, Sir James. La verdad es que la revuelta no fue tal pero los hombres fueron arrestados y acusados de asalto. Los granjeros marcharon hacia Lewis Castle y pidieron audiencia con Matheson, mientras esperaban Lady Matheson les invitó a merendar. Sir James les escuchó y declaró desconocer los manejos de su administrador Donald Munro. En el proceso que siguió, Munro fue desenmascarado como un tirano despiadado y los granjeros quedaron absueltos. Un ejemplo más de las historias de opresión de los poderosos

    .

    Tomamos una cerveza y un plato de salmón fresco en el pub del Caledonian Hotel justo enfrente de la terminal del ferry de la Caledonian Mac Brayne, un local donde puedes encontrar ese tipo de personajes que hacen pintoresco un lugar. Aún nos quedaban un par de horas de camino a Scalpay y aunque el descanso y la cena nos habían sentado muy bien después de la lucha contra los elementos, teníamos ganas de llegar al B&B.

    El regreso fue poco menos que emocionante. El viento y la lluvia siguieron siendo molestos compañeros de viaje pero de nuevo la luz, la suave luz de las Hébridas transformó la ruta en un recorrido muy bello. Recordé en la intimidad de mi casco algunas estrofas de la canción que Raimon compuso en 1959:

    “Al vent, la cara al vent, el cor al vent, les mans al vent, ells ulls al vent, al vent del món”

    Habla del viaje que realizó en moto y de paquete cuando tenía 19 años, de la vivencia de encontrarse todo él inmerso en el viento y expresa magistralmente el espíritu de libertad. Fue todo un símbolo en una época donde esa libertad hubo que reclamarla. En ese momento me pareció que esos versos representaban la esencia de los grandes viajes en moto. Mi mujer, Reyes, estaba deseando llegar.

    Al día siguiente partía nuestro ferry con rumbo a la isla de Skye dejándo atrás a las Hébridas Exteriores con un sentimiento de nostalgia que nos hará volver, esta vez acompañados de nuestras hijas.

    El barco cruza en 2h y media el Mar de las Hébridas desde Tarbet hasta Uig en la isla de Skye. En Skye el paisaje es diferente, las montañas parecen levantarse sobre la accidentada costa como si fueran las alas de una mariposa gigante, un verde muy vivo tapiza la tierra donde destacan las casas blancas de tejados oscuros y una climatología capaz de cambiar en poco segundos.

    Bajamos bordeando la costa hasta Portree, atravesamos la península de Trotternish donde se encuentran alguno de los paisajes de roca volcánica más raros de la isla. Luego por el Skye Bridge dejamos las Hébridas Interiores, entramos en las Highlands y unos kilómetros más adelante nos dio la bienvenida un inmortal highlander, el castillo de Eilean Donen, probablemente el monumento más fotografíado de Escocia. Nuestro propósito era avanzar lo más posible para llegar a dormir cerca de Fort William pero a media tarde nos topamos con Glenmoriston Arms Hotel, una antigua posada de 1740 en la población de Invermoriston rehabilitada según el buen gusto escocés. El alojamiento era algo caro, 90 libras con desayuno, pero sin dudarlo mucho nos quedamos. En un viaje de este tipo un día de cierto “glamour” es necesario. Habíamos hecho unos 210 km y estábamos junto al lago Ness. No hay historia o leyenda que no esté relacionada con un loch casi siempre envuelto en bruma y misterio que termina poblado por monstruos y fantasmas. El lago Ness forma parte con otros tres lagos, que deben albergar criaturas tan extrañas como el propio “Nessie”, del Gran Glen, una inmensa falla de origen glaciar que corta diagonalmente el país. Recorrer las orillas de estos lagos que parecen no tener fin supone, en cierta manera, ir al encuentro de esas leyendas.

    De vuelta a casa

    Los últimos días de viaje se consumieron en largas jornadas de moto atravesando territorios que bien merecen un viaje en exclusiva.

    Bajamos siguiendo la falla del Gran Glen, a las orillas de los lagos Ness, Lochy y Linnhe; nos impresionó la belleza del Geln Coe qu perteneció al clan de los Mac Donald y donde habitó un antiguo suprevolcan que entró en erupción hace 420 millones de años, luego los glaciares tallaron su perfil y hoy es un valle rodeado de picos tapizados de terciopelo verde cuyas cumbres con frecuencia aparecen envueltas en nubes y sus flancos rasgados por cascadas de rocas. Su nombre quiere decir “valle del llanto” probalmente en referencia a un hecho de su dramática historia, la Masacre de Glencoe ocurrida en 1692. Treinta y ocho MacDonald fueron asesinados por los invitados a los que habían dado su hospitalidad; el motivo fue que no habían prometido, aún, lealtad al nuevo rey Guillermo de Orange. Mujeres y niños murieron a la intemperie después de que sus hogares fuesen quemados; había que acabar con el poder feudal de los clanes.

    Desde Glasgow hasta Londres viajamos bajo una intensa lluvia capaz de quebrar el ánimo de los más intrépidos viajeros. De Londres a París, en un día, cruzando el Canal de la Mancha por debajo del mar en un tren, expresándolo así parece el principio de una novela de Julio Verne.

    El atardecer inolvidable sobre la cresta de la Gran Duna, “la Dune du Pilat”, la más alta del continente, a la entrada de la bahía de Arcachón en la región de las Landas; 60 millones de metros cúbicos de fina arena que parecen querer devorar el mayor de los bosques de Europa.

    Y el calor, el fuerte calor del último día que nos dejó la fuerza justa para llegar a casa y aparcar la moto en el garaje. Después de más de 6000 km nuestro viaje a las Hébridas había llegado a su fín.

     

            ” A 30 millas de la costa noroeste de Escocia se halla una cadena de islas….las Outer Hébrides”

     

    en respuesta a: Hello!!!!! #4498

    Nogue
    Participante

    Olé!!! Qué pasada. Bienvenido

    en respuesta a: Outer Hébrides 2011 (II) #4497

    Nogue
    Participante

    En Gran Bretaña

    El desembarco en Gran Bretaña es rápido y casi nada más salir del tren ya estás circulando por la autovía, por la izquierda. Esta noche me alojaré en casa de unos buenos amigos, Mónica y John, que viven en Henham, una pequeña localidad típica del campo inglés y a unos 40 km de Londres. Henham estaba además en la ruta que seguría al día siguiente hasta Edimburgo. El camino desde la terminal del tren hasta mi destino me pareció sencillo de seguir así que no programé el GPS, más que nada por pereza y como en Inglaterra hay que retrasar los relojes una hora calculé que llegaría a Henham a media tarde. Confiando en mis buenas dotes de orientación conseguí perderme  y me ví metido en el tráfico de los alrededores de Londres. Tocado en mi orgullo me negué a conectar el GPS pero como no sabía donde estaba tuve que preguntar a varias personas cómo salir de allí. Debía ser tan complicado tomar el buen camino que nadie acertaba a señalarme por dónde ir menos mal que paró un mensajero que ya se recogía después de su jornada de trabajo y después de explicarle a dónde quería llegar me indicó que le siguiese y callejeando con rapidez y mucha habilidad me dejó junto a la autovía que debía seguir.

    Mientras circulaba rápido hacia Henham pensaba que si huibiese utilizado el GPS me habría perdido toda esta historia, una manera sencilla de justificar mi tozudez y no enfadarme mucho conmigo mismo; es la ventaja de ir solo, no tienes que dar explicaciones a nadie. No volví a perderme el resto del camino.

    Llegué a casa de mis amigos una hora y media más tarde de lo previsto pero mi entrada fue triunfal. Salieron a recibirme muy contentos, ella guapísma, con un elegante vestido y él de smoking. ¡Caray, menuda bienvenida!. Pocos segundos duró mi sorpresa al enterarme de que el motivo de su aspecto era que debían asistir a una cena de gala con un fin benéfico que merece la pena contar: “Los vecinos de Henham organizaban el evento para recaudar fondos destinados a los soldados británicos mutilados durante la misión en Afganistán. Todos los asistentes pagaban su cena y aportaban objetos con un valor especial para que fueran subastados durante la noche. Según me contó Mónica, también llegaron a subastar de una forma elegantemente británica a los jóvenes oficiales que habían acudido a la gala. Los oficiales premiaron a las damas que pujaron por ellos con unos inolvidables bailes.

    Mientras mis amigos cenaban fuera yo disfruté de una agradable velada con el padre de Mónica, Vincenzo que me preparó un riquísmo risotto acompañado de ensalada y peperoni. Una deliciosa cena en la que no podía faltar un buen vino que mi anfitrión había elegido para la ocasión. Vincenzo es de Milán y cuando se quedó viudo, hace un par de años, se vino para Inglaterra a vivir con su hija. El no habla inglés ni castellano y yo no hablo italiano pero creo que la cena y el vino hicieron su efecto y pasamos un buen rato charlando.

    Camino de Edimburgo

    Al día siguiente me levanté temprano después de un sueño reparardor. En la cocina me esperaba un apetitoso desayuno inglés, que resultó ser la única comida abundante que hice ese día.

    Mónica comentó que algunas señoras habían preguntado durante la cena por Vincenzo; el se rió, señal de que sabía de que iba la historia; a pesar de no controlar la lengua inglesa este maduro italiano tenía ya su círculo de admiradoras entre las damas de Henham. Para aumentar su leyenda se había comprado una Honda 200 que utilizaba para desplazarse por la zona. Estoy seguro que alguna dama ya se ha dado un paseo por la campiña inglesa en moto con Vincenzo….por un monento me acordé de los anuncios del Martini.

    A pesar de tan agradable compañía tenía que partir pues aún me quedaba por delante otra larga jornada de moto hasta Edimburgo así que en loor de multitudes puso rumbo a Escocia.

    Tracé la ruta para pasar por Carlisle, cerca de la Hadrian´s Wall y alcanzar Edimburgo por la Border Historic Route (A7).

    Hacía buen día y la temperatura para ir en moto era ideal. La A7 no defraudó y disfruté mucho pìlotando por aquella carretera escocesa que atraviesa parajes y pueblos muy bellos como Hawick, “la tierra del cashmere” y Selkirk, donde el escocés William Wallace, uno de los líderes durante la Guerra de Independencia escocesa, fue declarado Guardián del Reino de Escocia con el apoyo de los nobles y el clero. La película de Mel Gibson, Braveheart, relata muy bien  la leyenda de Wallace. Yo, en mi viaje, estaba atravesando los territorios históricos de la frontera escocesa.

     

     

    Tardé unas nueve horas y media en recorrer los 650 km que separan Henham de Edimburgo. Localicé el hotel, el Best Western (52 libras/hab. doble), sin dificultad. Este alojamiento lo había reservado por Internet desde Madrid a través de la página de Ryanair. El hotel, moderno y confortable, no está lejos del aeropuerto y en una tranquila zona residencial. Tuve tiempo suficiente para descargar la moto, ducharme, reorganizar el equipaje pues llevaba el equipo de Reyes y descansar un buen rato disfrutando de taza de té que me tomé en la habitación gracias a la buena costumbre de dejar un servicio de bienvenida para que puedas prepararte una bebida caliente a tu llegada, detalle que encontramos en todos los B&B donde nos alojamos.

    Llegar al aeropuerto fue sencillo, estaba bien indicado, así que tardé menos de lo calculado. Aproveché para dar una vuelta por la terminal y cenar un bocadillo caliente y una cerveza. La verdad es que tenía hambre pues durante el viaje sólo había tomado un par de plátanos y agua. No es que siga una dieta personalizada para hacer grandes viajes, la explicación es que viajando en moto no me apetece comer al mediodía, prefiero desayunar fuerte, tomar algo ligero durante la ruta y beber agua. Luego la cena sí puede ser más “reparadora”.

    Mientras esperaba el avión de Ryanair se me ocurrió utilizar unos de los puestos de Internet que había distribuidos por la terminal. Contesté algunos correos personales y lo mejor de todo, entré en el foro de BMW MOTOS, sección Consultas Técnia y pedí ayuda para tratar de solucionar el tema de la alarma, no era cuestión de embarcarme en los ferries y estar apagándola contínuamente. La respuesta no tardó en llegar, siempre hay alguien conectado y dispuesto a intervenir. Con las indicaciones que me dieron conseguí dejar la alarma en “modo trasnporte”, justo lo que necesitaba…Internet.

    El vuelo llegó puntual. Después de tres días de mi partida de Madrid estábamos juntos en Edimburgo y al día siguiente dormiríamos en la pequeña isla de Barra, en las Hébridas.

    Oban

    Nos despertamos pronto ayudados por las ganas de viajar y por la luz que desde tempranas horas del día aparece sobre estas latitudes. Decidimos no desayunar en el hotel porque pagar 12 libras cada uno nos pareció excesivo, seguro que encontraríamos un local cercano donde poder desayunar un buen “scottish breakfast”. Así fue y por 8 libras desayunamos los dos espléndidamente.

    La ruta del día nos llevaría hasta Oban, a unos 230 km;  la única condición que teníamos era llegar antes de las 15:00 para embarcar en el ferry con destino a Castelbay, principal población de la isla de Barra. Salimos a las 9:00 de Edimburgo y teníamos toda la mañana para realizar un itinerario que tenía muy buena pinta.

    Subimos por Stirling para dirigirnos hacia el Trossachs National Park y remontar el lago más grande en superficie de Escocia, Loch Lomond, con 23 millas de largo por 5 de ancho. Este lago es el epítome del esplendor paisajístico de Escocia gracias en parte a la balada que cariñosamente se refiere a él: “bonnie, bonnie banks” . La canción, dicen que es de un prisionero jacobita capturado por los ingleses y que seguro de su destino escribió que él volvería a Escocia mucho más rápido, como espíritu, que sus compatriotas vivos. Loch Lomond es la pieza central del Trossachs, un territorio de boscosas cañadas, lagos y cumbres donde sir Walter Scott situó las andanzas del héroe local, Rob Roy del clan de los MacGregor.

    Llegamos a Oban con tiempo para confirmar nuestros billetes en la terminal de la compañía Calmac; luego dimos un agradable paseo por este “resort” victoriano. La localidad presentaba un aspecto muy animado y como hacía buen día nos compramos un par de raciones de “fish and chips” de las que dimos buena cuenta frente al mar esperando la hora de partir hacia las Hébridas.

    El embarque fue puntual y rápido; siguiendo las indicaciones del personal colocamos la moto en una esquina de la proa del ferry y la sujetaron perfectamente con una eslinga que abrazó con firmeza a la BMW por la zona del asiento del conductor, por un momento creí que se iba a partir en dos, hecho que afortunadamente no llegó a ocurrir.

     

    El ferry zarpó del puerto a la hora prevista y con los primeros vaivenes empezó un espectáculo de luz y sonido que nunca hubiera imaginado; las alarmas de muchos coches comenzaron a sonar, cuando terminaban unas seguían las otras y resultaba cómico ver cómo los dueños salían corriendo a cubierta para intentar atajar la algarabía apuntando con sus mandos “a distancia” a los escandalosos vehículos. Mientras todo aquello ocurría nuestra BMW, la única moto del ferry, permanecía callada, menos mal que yo había solucionado el problema el día anterior…Internet.

    Teníamos por delante unas 5 horas de travesía y aprovechamos para curiosear por el barco, disfrutar de la navegación en cubierta, hacer fotos, repasar la guía del viaje y dormir un poco. Cenamos a bordo a eso de las 19:00 ya que llegaríamos hacia las 20:30 y como bien nos previno la dueña del B&B donde pasaríamos la noche, sería muy difícil a esas horas encontrar un sitio para tomar algo.

    En la Hébridas

    Mas de 200 islas constituyen el archipiélago de las Hébridas pero solo unas pocas están habitadas, uno de los últimos lugares desiertos que quedan en Gran Bretaña. Dicen que aquí puedes respirar uno de los aires más limpios de Europa y disfrutar de algo que cada vez es más difícil de encontrar: paz y tranquilidad.

    Soledad, paz y tranqulidad es lo que vino buscando la dueña del B&B donde pasamos nuestra primera noche en las islas. Penélope Migdleton vivía en Londres donde regentaba un pequeño restaurante, pero a medida que pasaba el tiempo le resultaba icómodo e ingrato el trato con los clientes y decidió dar un giro a su vida, reinventarse. Hace doce años encargó a una agencia inmobiliaria que le buscase una casa en un lugar tranquilo y aislado. Vendió su apartamento londinense y se compró “Cuitir House”, una antigua casa de campo de más de 100 años, en la pequeña isla de Barra. La casa reunía todo lo que andaba buscando. Acondicionó y decoró la vivienda a su gusto haciéndola muy acogedora para recibir huéspedes como B&B y se reservó una parte privada de la casa para sí misma.

    Cuitir House está al pie de la carretera que circunvala la isla y no fue difícil de encontrar con las indicaciones que Penélope nos dio a través de los correos que intercambiamos al reservar el alojamiento desde Madrid…Internet.

    Su recibimiento fue muy cálido. Casi al mismo tiempo que nosotros llegó una pareja de ingleses que ocuparon una de las tres habitaciones de las que dispone la casa y la reunión de viajeros se animó, ni que decir tiene que nuestro viaje fue el tema principal, éramos los primeros españoles que se alojaban en la casa y si añadimos el dato de que íbamos en nuestra moto la singularidad del hecho era aún más notable.

    Las habitaciones compartían baño pero todo era tan amable que tenías la sensación de estar en casa de un amigo; como es habitual en estos casos hay un pequeño lavabo en el dormitorio y por supuesto, disponíamos del servicio de bienvenida para preparar una bebida caliente y tomar unas galletas. Nos servimos un chocolate, que nos supo delicioso, sentados junto a nuestra ventana mirando el paisaje.

    Penélope nos recomendó que diésemos un paseo hasta una playa cercana y aunque eran casi las once de la noche había suficiente luz. Caminamos un rato por la solitaria carretera hasta encontrar una senda que atravesaba una páramo de hierba y se dirigía hacia el mar. Unos metros más adelante, tras unas dunas, apareció ante nostros una bellísma playa de arena muy blanca. Y allí estábamos los dos, sentados frente al Atlántico, completamente solos, a las once y media de la noche de un día que se resistía a terminar… “Find your own perfect beach in Western Isles”

     

    Al día siguiente debíamos coger un pequeño ferry que nos dejaría en la isla de Eriskay desde la que subiríamos hacia el norte atravesando las islas de South Uist, Benbecula y North Uist. El barco salía a las 11:10 y queríamos dar antes una vuelta por Barra. A las 8:00 teníamos preparado un completo desayuno en el salón para huéspedes de la casa. El pan y los yogures eran caseros y estaban riquísimos. La despedida de Cuitir House fue tan cálida como la llegada.

    Barra tiene unas 4 millas de ancho y unas 8 millas de largo, es como la reproducción en miniatura de esta islas, tiene playas de dorada arena rodeadas de verdes prados y antiguas montañas, cultura gaélica una tranquila población católica, por lo visto se olvidaron de ella cuando llegó el protestantismo en el siglo XVI. Como un pequeño estado feudal fue gobernada durante siglos con relativa benevolencia por el clan MacNeil. Sin embargo la isla fue vendida en 1838 al coronel Gordon de Cluny quien también había comprado Benbecula, South Uist y Eriskay. El coronel tildó a los hambrientos agricultores de “desocupados” y propuso convertir Barra en una colonia penal. El gobierno rehusó y el coronel hizo venir a la policía llevándose a cabo una de las más crueles expropiaciones realizadas en la Hébridas.

    En 1937, Robert MacNeil, un arquitecto americano, recompró la mayor parte de la isla y se convirtió en el 45 jefe del clan MacNeil. En el año 2003 donó al gobierno escocés sus posesiones por el simbólico precio de 1 libra/año y una botella de buen whisky. El castillo de Kisimul, construido por los MacNeil en el siglo XI, es la única fortaleza medieval que queda en la Hébridas y recuerda el dominio del clan en estas tierras. Cuando el descendiente de los Mac Neil compró parte de la isla lo restauró y hoy en día, situado a la entrada de la bahía de Castelbay, da la bienvenida a los viajeros.

    Barra cuenta también con un pequeño aeropuerto donde los aviones utilizan la playa de Tráigh Mhór para aterrizar; hay otros lugares del planeta donde sucede lo mismo pero éste es el único del mundo que tiene vuelos regulares, un entretenido acontecimiento cuando la marea lo permite.

    Continuará….

     

    en respuesta a: Algun viaje (grande o pequeño) en proyecto para este año. #4486

    Nogue
    Participante

      Sí, este año hemos decidido Bretaña, mi mujer no lo conece y podemos ir juntos que siempre es un placer. No resulta fácil sacar 12-15 días para un viaje de mayor envergadura que podamos realizar juntos por lo que 6 días ponen el límite a nuestra ruta; no obstante es un privilegio poder hacerlo. Nos quedarán Gales y Cornualles para completar el principal periplo celta en próximos viajes. 

    Prepararemos una buena crónica para Adventure Rider.

    La cerveza por allí está muy buena…..

    en respuesta a: Algun viaje (grande o pequeño) en proyecto para este año. #4483

    Nogue
    Participante

    Sólo vamos a Bretaña!

    en respuesta a: Outer Hébrides 2011 (I) #4473

    Nogue
    Participante

    “A 30 millas de la costa noroeste de Escocia, se halla una cadena de islas….en los confines de Europa”

    Dicen que lo importante de los viajes no es llegar sino ir, pues bien, nosotros hemos ido hasta una de las fronteras más remotas de Escocia, las islas Hébridas Exteriores, “Eilean Siar” (en gaélico) y alcanzado su punta más noroccidental, el lejano faro de Butt of Lewis. Hemos viajado a lugares en los que la vida transcurre muy despacio y donde un escocés es tan extraño como un londinense y no digamos una pareja de españoles en su moto. Este es el relato de nuestra aventura.

     

    ¿Por qué allí?

    Gustavo Cuervo, uno de nuestros grandes viajeros en moto, dice que el mejor viaje es el que mejor se prepara” y desde luego preparar este prometía. 

     

    Una tarde mientras trabajaba sobre un mapa del Reino Unido me fijé en un conjunto de islas lejanas, muy lejanas situadas al oeste de la costa escocesa y que llamaron poderosamente mi atención. ¿Cómo se llaman? ¿Qué hay allí? ¿Cómo se puede llegar?. Eran las “wild and wildy” Outer Hébrides, ahora conocidas oficialmente como las Western Isles, situadas a unas 30 millas de la costa noroeste de Escocia, en el Atlántico. Inhóspitas, aisladas, expuestas a fuertes tormentas que se deslizan desde el Atlántico Norte y donde pocos árboles son capaces de aguantar semejantes envites. La dueña del B&B donde pasamos nuestra primera noche en las islas nos contó que cuando una galerna se desata es como una fiera que libera toda su furia, todo un espectáculo digno de contemplar bien refugiado…pero que deseas que pase lo más rápido posible. Durante los meses de verano los días parecen no tener fin y las puestas de sol son muy bellas; hay una luz especial, una suave luz que se enciende de madrugada y no se apaga hasta casi la media noche.

    Paisajes marcados por un amplio horizonte de cielo y agua, deslumbrantes playas de arena blanca, donde los únicos bañistas suelen ser las focas en un litoral apabullante, oscuros páramos de turba, innumerables lagos, motañas y rocas de las más antiguas del planeta. Tierras desnudas y recias, habitadas por espíritus indómitos y gente muy amable; una historia fascinante de menhires y nombres vikingos. Fueron conocidas como las Islas del Sur durante los casi 200 años de dominio noruego hasta que en 1266 la soberanía fue trasladada a Escocia.

    La palabra Hébridas parece que tiene su origen en el término noruego “havbredey” que significa “islas en el borde del mar”. Hoy constituyen el centro de la cultura gaélica. Había que ir hasta allá.

     

     

    El plan


    La ruta partiría de Madrid para entrar en Francia por Irún, subiría por las Landas, Burdeos, París y llegar hasta Calais de donde sale el servicio de trenes del Eurotúnel. Una vez en Gran Bretaña, cambiando el pensamiento y la actitud para conducir por la izquierda, adelantar por la derecha, recorrer millas en vez de kilómetros y pagar en libras, llegar hasta Edimburgo donde esperaría a mi mujer Reyes que por motivos de trabajo se incorporaba al viaje tres días después. Luego hasta Oban donde embarcaríamos con rumbo a la más pequeña de las Hébridas, la isla de Barra. Desde allí atravesando las islas por carreteras de un solo carril y conectadas unas con otras por vía marítima o por puentes construidos sobre el agua, ir hasta la punta más lejana, el Butt of Lewis, el extremo más noroccidental y ventoso, donde se levanta un poderoso faro construido por el padre de Robert Louis Stevenson, autor de la Isla del Tesoro entre otros títulos. El regreso en barco desde la isla de Harris hasta la isla de Skye, la mayor de las Hébridas Interiores, entrando en las Highlands por el paso denominado Sky Bridge, un puente que une esta isla con las Tierras Altas. Atravesar el paisaje brumoso y fascinante de los páramos escoceses viajando a orillas del oscuro Loch Ness, el segundo lago más grande en superficie de Escocia, pero el primero si consideramos su volumen. Por último volver al continente por el mismo camino que en la ida aprovechando la ruta para ver la Gran Duna en la bahía de Arcachón en la región de las Landas.

    ¿Cuántos kilómetros?. Calculé que unos 5700 que en la realidad se convirtieron en algo más de 6.000. Una buena ruta para disfrutar de la gran pasión que es viajar en moto. 

    Internet y…

    Una de las aplicaciones tecnológicas que más nos ha cambiado la vida o el modo de hacer las cosas es sin duda Internet. Y en cuestión de preparar viajes no digamos ya que la información, reservas, itinerarios, etc que puedes obtener desde casa sentado frente al ordenador, para mí, es incríble. Seguro que para alguien más joven, yo paso de los 55, es una nimiedad pero teniendo en cuenta que en 1956, año en que nací, comenzó la TV en nuestro país, en blanco y negro y con un solo canal, todos estos avances me siguen sorprendiendo.

    Saqué a principios de Junio los billetes del Eurotunel, los de los ferries, las reservas de alojamientos para algunas noches dejándo a la improvisación otras en función del ritmo del viaje. Trazé el itinerario más adecuado con kilometrajes, peajes, gasolina, etc. Y por supuesto conocer más cosas del territorio que íbamos a recorrer.

    Y a pesar de la eficacia de internet no podía renunciar, ni puedo, a los materiales de información tradicionales como un buen mapa y una buena guía. Para la elección de esta última consulté varias de reconocida solvencia pero no ofrecían mucha información y la única que encontrá más completa fue la de la editorial Rouhg Guides “Scottish Highlands & Isles” editada en inglés y que dedica las Hébridas unas 35 interesantes páginas: “Find your own perfect beach in the Western Isles” (pág.325)

    Con respecto al mapa siempre procuro utilizar los de la editorial Reisse, están actualizados, son muy cómodos de manejar y el material es “waterproof” e irrompible, grandes ventajas para usarlos en los viajes en moto. Pero en esta ocasión no encontré un mapa de esta editorial adecuado. Conseguí localizar un mapa sólo de Escocia y las Islas, muy claro y con una buena escala de la editorial Freytag & Berndt. Resultaba bastante grande y el papel era de los que se rompen pero lo compré. Después durante el viaje resultó más engorroso de lo que pensaba el doblar semejente documento con el fin de meterlo en el compartimento para mapas de la bolsa sobredepósito; terminó rompiéndose pero conseguí sacarle partido.

    En marcha.

    1 de julio de2011

    Y por fín llegó el día que llevaba todo el año esperando. El día anterior había dejado todo el equipo preparado, la moto a punto y con zapatos nuevos (Metzeler Z6 que van muy bien a las RT tanto en duración como en agarrre). Me levanté temprano y a las 8:00, más tarde de lo que hubiese preferido, puse rumbo a mi primer destino, Chassenuil cerca de Poitiers.

    La primera parte del viaje se me pasó rápido, hacía buena temperatura, poco tráfico y el paisaje de la A-1 es agradable. La moto iba perfecta y yo pletórico. 

    La segunda parte ya en Francia me recordó otro tiempo viajando en moto por Europa. Hacía muchos años que no atravesaba el territorio galo por alguna de sus autopistas pero me dió la impresión de que todo seguía igual que cuando en una Benelli 654, una Guzzi Le Mans III o una BMW K100 crucé varias veces, allá por los 90, por tan amplio país. Los peajes, las áreas de servicio llenas de gente, mucho tráfico, largos kilómetros, todo parecía no haber cambiado. Bueno, todo no, yo tengo más años, el equipo es cien veces mejor y la RT comodísima aunque con el paso de muchos kilómetros ciertas partes del cuerpo empiezan a “protestar” pero yo estaba tan contento por volver a afrontar días de largo recorrido que todo formaba parte del placer y del reto que supone un gran viaje en moto. ¿Cómo explicar el hecho de que estás dispuesto a devorar kilómetros durante largas travesías conduciendo una moto?. Simplemente por sentir la emoción indescriptinle que me proporciona esta forma de viajar. ¿Pasión?. Razonable, lógico, sensato o no, yo viajaba con dirección a Edimburgo donde dentro de tres días había quedado con mi chica, Reyes.

    Francia…

    Atravesar Francia durante dos días no tiene mucho que contar. Horas de autopista en las que tu cabeza dentro del casco tiene una vida diferente a la del resto del cuerpo. Conversas animadamente contigo, cantas e incluyes coros, tienes ratos trascendentales en los que piensas sobre cómo has llegado a este punto de tu vida y así transcurren las hoars y los kilómetros; cuando el resto del cuerpo protesta es momento de parar unos minutos, ya sabes, gasolina, beber algo fresco, ir al baño y estirar, sobre todo estirar.

    No hablo francés, lo justo para saludar y dar las gracias así que esta situación me colocaba como un espectador a cierta distancia y me parecía estar viendo las mismas escenas que hace unos años, el mismo tipo de gente, los coches cargados, los remolques, las autocaravanas, los enormes trailers y muy pocas motos subiendo hacia el norte…bueno Harleys, muchas Harleys a veces formando grupos numerosos bajando hacia el sur.

    El primer día hice unos 960 km y llegué a buena hora de la tarde al alojamiento reservado en Chassenuil, Hotel Premier Class, 35€. Cómodo y suficiente para pasar la noche y descansar.

     

    Al día siguiente tenía previsto llegar a dormir a casa de unos amigos que viven a unos 40 km de Londres, cerca del aeropuerto de Stansted, así que la ruta fue París, Calais, Londres y Henham idílco pueblo en la campiña inglesa. Circunvalar París fue emocionante y no lo digo por el sentimeinto de estar en la ciudad de la luz sino por el peligro que suponía un tráfico muy denso que unas veces se paraba y otras avanzaba vertiginosamente. Yo circulaba tímidamente entre los coches teniendo cuidado de no golpear con las maletas algún vehículo y caerme al suelo, me hubieran devorado vivo. Mi sorpresa fue observar que los motoristas circulaban muy rápido entre los coches haciendo sonar su claxon pidiendo imperativamente paso ante lo cual éstos se apartaban diligentemente. Conseguí superar el momento y seguí rumbo a Calais.

    Eurotúnel.

    Llegué a Calais mucho antes de lo previsto, señal que mi ritmo de viaje era estupendo. Seguí las indicaciones de los operarios del Eurotúnel y en un periquete estaba dentro del tren que me dejaría en 40´en la costa inglesa, en Folkestone.

    Desde que accedes a la terminal hasta que estás en el tren sólo tienes que dejarte llevar. Dentro colocas la moto donde te indican y tú te sitúas junto a ella como si fueras en el metro apoyándote en la pared o sentado en el suelo. En el mismo vagón coincidí con un pequeño grupo de motoristas ingleses que regresaban de un viaje por Francia. Nos saludamos y conversamos un poco sobre nuestros destinos mutuos. “Long trip” dijo un de ellos mirando mi mapa, efectivamente yo iba muy lejos.

    Cuando el tren comenzó a moverse saltó la alarma de la moto, detalle que no había previsto y tuve que ir apagándola todo el camino porque no recordaba cómo desactivarla. pasé un poco de apuro ante los colegas ingleses pero ellos ni se inmutaron, no debía ser muy extraño como pude comprobar días después en los ferries con las alarmas de los coches; para entonces yo tenía que tener solucionado el tema de la alarma, ¿cómo?…internet.

    en respuesta a: Algun viaje (grande o pequeño) en proyecto para este año. #4471

    Nogue
    Participante

    NACIONES CELTAS

    Después de muchas vueltas, como siempre, mirando rutas, fechas y…presupuesto, ya está decidido y “arrancando”. 

    ¿Existen los países celtas o son una bonita fábula? ¿Qué hay de la leyenda ecopacifista de driudas y bardos? Fuese como fuese los celtas fueron un pueblo que llegó a los confines occidentales del continente quizás empujados por otros pueblos más numerosos o eficaces en la guerra. Olvidados durante siglos, de repente, intelectuales del siglo XIX intentaron dignificar ese pasado y el adjetivo céltico abarcó culturas megalíticas, leyendas medievales, cuentos románticos, brumas, sortilegios, música… Y en ese revivir de lo celta se incluyeron como las SEIS “Naciones Celtas” a Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, Galicia y Bretaña, pero también hay que tener presente los lazos con esta cultura de Asturias, León, Normandía o la isla de Man.

    El proyecto es completar el recorrido por este mundo celta porque en algunos de estos lugares ya he viajado en moto, condición indispensable. 

    La inconsistencia histórica dificulta el establecimiento de un “límite” para el mundo celta pero siempre está presente el Océano Atlántico. Nos vamos a centrar en las SEIS así que este año viajaremos a Bretaña. Yo estuve, en moto, en el 93 y 20 años después vuelvo con mi mujer y nuestra fiel RT. Tenemos 6 días para un buen recorrido: desde Madrid a Gijón para embarcarnos en el ferry que nos deja al día siguiente en Saint Nazaire (parte a las 15:00 de Gijón y llega a Francia a las 06:00 lo que nos deja todo el día para empezar el recorrido) El regreso también desde Saint Nazaire,  (el barco sale a las 23:00, lo que nos deja todo el día para completar la ruta) y llega a Gijón a las 15:30 del día siguiente.

    Fechas: 30 de junio a 6 de julio

    Camarote doble exterior + 2 personas+ moto (ya reservado)        424€      (el precio depende de fechas, acomodación, etc)

    Y ahora a trabajar la ruta, otro de los placeres de viajar y si es en moto mejor.

    José Ramón

    en respuesta a: Viajar en ferry II #4446

    Nogue
    Participante

    Y EN TREN?

    En España no es posible meter tu moto en un tren y viajar con ella (confirmado por la propia Renfe) pero en Europa si existen varias posibilidades interesantes para evitar “kilómetros” que sólo hacen alargar las jornadas de viaje. Todo dependerá de cómo quieras organizar tu aventura.

    Aquí os paso unos cuantos enlaces:

    http://www.autoslaaptrein.nl

    http://www.autotrain.voyages-snfc.com

    http://www.dbautozug.de

     

     

    en respuesta a: Viajar en ferry #4447

    Nogue
    Participante

    Nueva actualización de la información. (Consultad el primer mensaje)

    en respuesta a: Viajar en ferry #4443

    Nogue
    Participante

    Acabo de actualizar datos.

     

    en respuesta a: Viajar en ferry #4432

    Nogue
    Participante

    Cuando el viaje lo ha requerido siempre me ha resultado muy agradable hacer parte de la ruta en barco. Una de las experiencias más bonitas fue cuando navegamos hacia las islas Hébridas Exteriores (Escocia) y llegamos al atardecer a la pequeña isla de Barra. Una travesía de 6 horas atravesando el Mar de las Hébridas. Durante las jornadas siguientes los ferries nos permitieron enlazar en pequeñas travesías las islas que no estaban conectadas por puentes construidos sobre el agua.

     

    Os dejo una relación de páginas web donde encontraréis toda la información que necesitéis para vuestra aventura.

    http://www.aferry.com

    http://www.ferries.es

    http://www.directferries.es

                                       En estas direcciones tenéis un amplísima información

    http://www.brittanyferries.es

                                    Conexión directa desde España al Reino Unido. Conviene consultar los precios de la “versión inglesa” pues sorprendentemente el billete sale algo más barato.

    http://www.eurotunnel.es

                                    En 40´conecta Francia (Calais) con Inglaterra (Folkestone).

     

    http://www.ldlines.es

                                    Desde Gijón hacia Bretaña (Saint Nazaire) y después se puede conectar también con el Reino Unido con el mismo billete, pero hay que conducir “un poco”.

    http://www.northlinkferries.co.uk

                                    Desde el norte de Escocia (Scrabster) hasta las islas Orcadas y luego a las islas Shetland. También desde el puerto de Aberdeen.

    http://www.pentlandferries.co.uk

                                    Desde John O´Groats (Escocia) a las islas Orcadas

    http://www.calmac.co.uk

                                    Desde Escocia a las islas Hébridas Exteriores

     

    http://www.irishferries.com

                                    Conecta Francia y Reino Unido con Irlanda

    http://www.smyrilline.com

                                    Desde Europa a Islandia (pasando por las islas Feroe)

    http://www.navieraarmas.com

                                    Conecta España con Marruecos y Canarias

    http://www.fredolsen.es

                                     Islas Canarias

     

    Según vayan apareciendo más direcciones interesantes las iré añadiendo a la lista.

     

     

                                                                  

     

     

     

     

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